Primero fue la limpieza de jugos, luego la dieta keto, después el Whole30. Ahora llega una nueva tendencia: la dieta social, donde se consume contenido — y poco más. Según investigadores, este enfoque inusual podría ayudar realmente a reducir los antojos.
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Alimentos que Evitar al Estar Enfermo: Qué Comer y Qué No para Recuperarte
Con la llegada del invierno y la temporada de enfermedades, muchas personas buscan formas proactivas de proteger su salud. Fortalecer el sistema inmunológico con frutas cítricas y verduras frescas es una buena estrategia, pero ¿qué alimentos ayudan a recuperarse cuando ya se está enfermo y cuáles pueden empeorar las cosas?
Expertos médicos consultados por Fox News Digital revelaron cuáles son los peores alimentos para consumir durante un resfriado o gripe, muchos de ellos opciones comunes.
A continuación, se presentan cuatro alimentos que se deben evitar y qué elegir en su lugar.
1. Alimentos picantes
Aunque las papilas gustativas estén debilitadas, puede ser tentador consumir alimentos picantes, pero los expertos lo desaconsejan.
El Dr. Michael Ednie, médico y dietista registrado con sede en Florida, explica que los alimentos picantes son un arma de doble filo. Si bien la capsaicina tiene propiedades antiinflamatorias, puede empeorar la irritación de garganta y la tos, además de los síntomas gastrointestinales.
Los alimentos picantes “son un arma de doble filo”.
“La capsaicina, el componente activo de los chiles, puede desencadenar una descongestión nasal temporal a través de sus efectos en los receptores TRPV1, proporcionando alivio sintomático de la congestión”, explica Ednie. “La decisión de consumir alimentos picantes durante un resfriado debe individualizarse en función del perfil de los síntomas y la tolerancia gastrointestinal”.
Will Bulsiewicz, gastroenterólogo y autor de “Plant Powered Plus” con sede en Carolina del Sur, también señala que los alimentos picantes “son un arma de doble filo”.
“Pueden abrir temporalmente las vías nasales y aliviar la congestión, pero también pueden irritar la garganta, causar reflujo y náuseas”, afirma.
2. Alcohol
Esta es quizás la amenaza más obvia para la inmunidad en la lista, y con razón.
El alcohol debilita el sistema inmunológico a través de varios mecanismos, según Ednie, incluyendo la interrupción de la comunicación entre las células inmunitarias y el daño a la barrera intestinal, ambos de los cuales pueden desencadenar una inflamación generalizada.
El alcohol también empeora la deshidratación y los desequilibrios electrolíticos, lo que puede ser especialmente peligroso durante una enfermedad.
“El alcohol es una triple amenaza en todos los sentidos: suprime las células inmunitarias, deshidrata el cuerpo y altera la barrera intestinal”, afirma Bulsiewicz.
“Sin mencionar que solo una bebida puede alterar su sueño”, añade. “En resumen, el alcohol obliga a su cuerpo a luchar en dos frentes: el virus y la alteración metabólica e inmunológica causada por el alcohol”.
3. Alimentos fritos y grasos
Puede ser tentador tomar una bolsa de papas fritas o unas papas fritas como comida reconfortante, pero los expertos aconsejan lo contrario.
Los alimentos fritos y grasos “ralentizan el vaciado gástrico, desencadenan la hipersensibilidad visceral y promueven la inflamación intestinal”, explica Ednie. “Todos estos mecanismos pueden exacerbar las náuseas, la hinchazón, el dolor abdominal y la diarrea en alguien que ya está enfermo”.
Las náuseas, la hinchazón, el reflujo y el estreñimiento “no ayudan a sentirse mal”, añade.
Estas “alteraciones de nuestro ritmo intestinal impactan nuestro microbioma más de lo que nos gustaría”, explica.
“Los alimentos más ligeros y fáciles de digerir son el camino a seguir”.
4. Bebidas azucaradas
Excepto las bebidas con electrolitos como Gatorade, las bebidas azucaradas deben evitarse cuando se está enfermo.
Las bebidas azucaradas pueden debilitar la respuesta inmunitaria y aumentar la inflamación, lo que puede retrasar la recuperación, explica Ednie.
Bulsiewicz añade que estos tipos de bebidas deshidratan, “que es lo opuesto a lo que necesita cuando está luchando contra una enfermedad”.
“Las bebidas azucaradas elevan el azúcar en la sangre, alteran la barrera intestinal y ralentizan el sistema inmunológico: es como pisar el freno en la recuperación de su cuerpo”, afirma.
Alternativas saludables
Una persona que se siente enferma debe centrarse en alimentos que sean “suaves, hidratantes y que apoyen la función inmunitaria”, explica Jessica Mack, experta en bienestar y ex terapeuta ocupacional con sede en Nueva York.
“Ejemplos incluyen caldos calientes, tés de hierbas, bebidas ricas en electrolitos, cereales integrales como avena o arroz, plátanos, puré de manzana, bayas, cítricos, verduras de hoja verde y proteínas vegetales magras como lentejas o tofu”, explica.
El agua de coco y el jugo de frutas diluido pueden hidratar el cuerpo en lugar de las bebidas azucaradas, añade Mack, y el té siempre es una excelente opción.
“Priorizar alimentos simples, nutritivos y fáciles de digerir, evitando al mismo tiempo aquellos que aumentan la inflamación o agotan la hidratación, apoya el proceso de recuperación natural del cuerpo y puede ayudar a acortar la duración de la enfermedad”, concluye.
