WELT
Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Uppsala, en Suecia, ha revelado que el uso de antibióticos puede alterar la composición del microbioma intestinal durante hasta ocho años después de su administración. El análisis, publicado en la revista especializada Nature Medicine, se basó en el seguimiento de datos de 14.979 adultos suecos durante un periodo de ocho años, incluyendo el registro de los antibióticos consumidos y el examen de muestras de heces para determinar el estado de la flora bacteriana intestinal.
Los hallazgos indican que, incluso una única toma de antibióticos puede dejar efectos duraderos en el ecosistema microbiano del intestino. Se observó que, para seis de las once clases de antibióticos analizadas, su consumo en el año anterior a la toma de muestras se asociaba con una reducción en la diversidad bacteriana.
El microbioma intestinal, compuesto por billones de microorganismos principalmente bacterias, desempeña funciones esenciales en la digestión, el metabolismo y la regulación del sistema inmunológico. Los antibióticos, aunque diseñados para combatir bacterias patógenas, también afectan a microorganismos beneficiosos, lo que puede provocar un desequilibrio prolongado en su composición.
Aunque estudios previos habían demostrado que el microbioma sufre alteraciones poco después de un tratamiento antibiótico, la duración de estos cambios era desconocida hasta ahora. Esta investigación sugiere que las consecuencias del uso de antibióticos pueden ser mucho más persistentes de lo que se pensaba anteriormente.
