Ken Thompson, uno de los creadores de Unix, compartió una reflexión inesperada sobre su proceso de trabajo: uno de sus días más productivos fue cuando eliminó 1.000 líneas de código.
La afirmación, publicada originalmente por Computer Hoy, destaca una perspectiva poco convencional sobre la eficiencia en el desarrollo de software. Según Thompson, reducir la complejidad del código puede tener un impacto más positivo en la productividad que simplemente agregar nuevas funcionalidades.
Esta visión subraya la importancia de la limpieza y la simplicidad en la programación, principios que han influido profundamente en el diseño de sistemas operativos y herramientas de desarrollo desde los inicios de Unix.
