El sector del lujo experimenta un freno en su crecimiento debido a la «luxury fatigue» o fatiga del lujo, un fenómeno de agotamiento del consumo que impacta incluso a los conglomerados más grandes de la industria. Según informa La Verità, esta tendencia se manifiesta en una reducción del gasto en artículos de alta gama, afectando la trayectoria ascendente de los gigantes del sector.
¿Por qué se produce la «luxury fatigue»?
La fatiga del lujo surge de una combinación de factores económicos y psicológicos en el consumidor. De acuerdo con La Verità, el aumento sostenido de los precios en las últimas temporadas y la incertidumbre económica han llevado a los compradores a reconsiderar sus hábitos de adquisición. El medio señala que el mercado ya no responde con la misma intensidad a las estrategias de precios elevados que caracterizaron la etapa post-pandemia.
A este escenario se suma el enfriamiento de mercados clave, particularmente el chino. Según reporta el medio italiano, la desaceleración en China ha eliminado uno de los motores principales de crecimiento para las marcas de lujo europeas, obligando a las empresas a ajustar sus previsiones de ventas.
¿Cómo afecta este fenómeno a los gigantes del lujo?
Los grupos líderes, como LVMH y Kering, están sintiendo el impacto de esta contracción. Según La Verità, la «luxury fatigue» no distingue entre marcas, alcanzando incluso a aquellas con la mayor fidelidad de clientes. La caída en la demanda de productos emblemáticos y la menor frecuencia de compra en el segmento de «aspiracionales» —consumidores que compran artículos de entrada al lujo— han presionado los márgenes de beneficio.
El reporte indica que el sector enfrenta ahora un ciclo de normalización. Tras años de crecimiento acelerado, las empresas deben lidiar con un consumidor más cauteloso que prioriza la inversión real sobre la ostentación.
¿Qué cambios se observan en el comportamiento del consumidor?
El mercado está transitando desde la «logo-manía» hacia un consumo más discreto. Según indica La Verità, existe un desplazamiento hacia el llamado «lujo silencioso», donde el valor reside en la calidad y la exclusividad no evidente, más que en la exhibición de la marca. Esta evolución refleja un cansancio hacia la saturación visual del lujo masificado.
Este cambio de tendencia obliga a las casas de moda y joyería a replantear sus estrategias de marketing. El enfoque ya no es solo el crecimiento del volumen de ventas, sino la retención de los clientes de ultra-alto patrimonio, quienes son menos sensibles a las fluctuaciones económicas que el consumidor promedio.

