El auge de los alimentos proteicos y la actual fiebre del «high protein» han puesto de relieve una tendencia creciente en la alimentación, impulsada en parte por una «obsesión wellness» que influye en las elecciones nutricionales contemporáneas.
Sin embargo, consumir más proteína de la que el organismo realmente necesita puede conllevar riesgos significativos. Se han identificado cinco peligros potenciales para la salud, que incluyen desde el aumento de peso hasta el daño renal.
Sobre el impacto según la fuente de la proteína, Melanie Murphy Richter, experta en longevidad, ha señalado que “el elevado consumo de proteína de origen animal puede ser contraproducente entre los 18 y 65 años”.
Este escenario plantea interrogantes sobre si el boom de los productos proteicos está debidamente justificado o si se trata de una moda que podría comprometer la salud de los consumidores.
