Investigadores han descubierto dos enormes masas rocosas, increíblemente calientes, en las profundidades del manto terrestre. Estas estructuras, denominadas “hot blobs” o estructuras calientes gigantes, se encuentran a aproximadamente 2.900 kilómetros bajo la superficie, en la frontera entre el núcleo y el manto inferior.
Según los últimos modelos científicos, el tamaño de estas masas es comparable al de continentes como África o el Océano Pacífico. El estudio, publicado en la revista Nature Geoscience por un equipo de la Universidad de Liverpool, revela que estas estructuras no son aleatorias, sino que desempeñan un papel crucial en la dinámica interna de la Tierra, influyendo incluso en el movimiento del material del manto y en el campo magnético terrestre.
“Sin una gran transferencia de calor desde el núcleo al manto, generada por estas masas calientes y finalmente a la superficie, la Tierra se parecería a nuestros vecinos cercanos, Marte o Venus, muerta magnéticamente, sin un campo magnético persistente”, explica Andrew Biggin, geólogo involucrado en la investigación, citado por The Daily Galaxy.
Estas estructuras calientes presentan temperaturas significativamente más altas que las rocas circundantes, creando un importante gradiente de temperatura dentro del manto terrestre. Esta variación térmica afecta el flujo de material líquido en el núcleo externo, que es la principal fuente del campo magnético a través de un proceso conocido como geodinamo.
Los investigadores afirman que los modelos más precisos del campo magnético en simulaciones científicas solo se obtienen al incluir estos “hot blobs” en los cálculos. Este fenómeno es importante porque el campo magnético terrestre actúa como un escudo protector contra la radiación solar dañina y otras partículas de alta energía.
Además, el campo magnético ayuda a mantener la atmósfera y un clima relativamente estable durante millones de años. El descubrimiento de que los “hot blobs” influyen en el campo magnético sugiere que las estructuras internas profundas de la Tierra, ubicadas a más de dos tercios de la distancia desde la superficie hasta el núcleo, están directamente involucradas en procesos que afectan la vida en la superficie.
Aunque la exploración directa de las profundidades de la Tierra es imposible, los científicos utilizan técnicas de sismología y modelado por computadora para mapear estas estructuras subterráneas. Estudios futuros sobre los “hot blobs” podrían proporcionar una comprensión más profunda del origen del campo magnético terrestre y cómo el movimiento del calor y el material en el interior del planeta continúa moldeando la dinámica geológica que observamos en la superficie.
(rns/agt)
