El cierre del Estrecho de Hormuz está provocando una interrupción sin precedentes en las cadenas globales de suministro de fertilizantes, con graves repercusiones para la agricultura mundial. Según Adam Hanieh, director del Instituto de Oriente Medio de la SOAS en la Universidad de Londres, aproximadamente un tercio de los fertilizantes básicos del mundo pasan por esta vía marítima estratégica. La interrupción, derivada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha encarecido los combustibles y provocado escasez de insumos clave, afectando particularmente a los países del Sur Global.
Hanieh advierte que la situación se agrava por la combinación de la crisis de la deuda, descrita por él como la peor registrada y peor incluso que la denominada “década perdida” de los años 80, y los efectos del cambio climático. Este conjunto de factores constituye, según sus palabras, una “tormenta perfecta” que podría tener efectos duraderos en la seguridad alimentaria global.
El bloqueo del estrecho también está afectando los mercados energéticos, con el precio del petróleo Brent alcanzando niveles cercanos a los 120 dólares por barril, su punto más alto desde la invasión rusa de Ucrania. Aunque se han propuesto escoltas navales para garantizar el paso de los petroleros, hasta el momento no han encontrado apoyo entre los aliados occidentales.
En el sector agrícola, los costos de producción se han disparado. Informes de Tgcom24 indican que agricultores y pescadores están enfrentando un aumento triplicado en los gastos de combustible, una situación descrita como sin precedentes. Asimismo, se señala una creciente preocupación por la relación entre los fertilizantes y las emisiones de CO₂, tema tratado por Avvenire bajo la referencia a un “pasticcio llamado Cbam”, aunque sin ofrecer mayores detalles en la fuente proporcionada.
La crisis no se limita al ámbito económico. La Stampa destaca un “trágico dilema” vinculado a las decisiones geopolíticas en torno al estrecho, mientras que Internazionale titula su nota como “La próxima crisis mundial”, vinculando directamente la situación de Hormuz con el riesgo de una emergencia alimentaria a escala planetaria.
Finalmente, la cobertura de RSI Radiotelevisióne svizzera subraya el vínculo directo entre el Estrecho de Hormuz y el alimento que llega a las mesas de los consumidores, recordando que cualquier interrupción en esta ruta tiene consecuencias inmediatas y tangibles en la disponibilidad y precios de los productos básicos.


