Un estudio reciente revela que las vacunas de ARN mensajero (mRNA) contra el cáncer pueden activar una vía inmunológica inesperada para destruir tumores. Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis descubrieron que, incluso sin un subtipo específico de célula inmune previamente considerado esencial, la vacuna sigue generando una fuerte respuesta antitumoral.
Según los hallazgos publicados en Nature, un tipo relacionado de célula inmune, que no participa en las respuestas a otras vacunas, puede estimular la actividad inmunitaria contra el cáncer. Este descubrimiento desafía las suposiciones previas sobre cómo funcionan las vacunas de mRNA y ofrece nuevas pistas para optimizar su diseño en el tratamiento de enfermedades como el melanoma, el cáncer de pulmón de células pequeñas y el cáncer de vejiga.
Kenneth M. Murphy, autor principal del estudio y profesor de Patología e Inmunología en la Universidad de Washington, explicó que comprender qué células inmunes están involucradas y cómo coordinan la respuesta ayuda a los desarrolladores de vacunas a mejorar su eficacia contra proteínas tumorales. Las vacunas de mRNA funcionan al entregar instrucciones, en forma de biomoléculas de ARN mensajero, para que las células inmunes produzcan fragmentos de proteína que activen al sistema inmunitario para destruir las células que las portan.
Aunque la tecnología de mRNA ganó notoriedad por su uso en las vacunas contra el SARS-CoV-2, actualmente se está adaptando para luchar contra el cáncer, con varios ensayos clínicos en curso. Este avance podría abrir nuevas vías para prevenir y tratar la enfermedad mediante un enfoque más preciso del sistema inmunitario.
