En un mundo cada vez más acelerado, donde las jornadas laborales se extienden y el estrés se acumula, muchas personas experimentan dificultades para conciliar el sueño o disfrutar de un descanso verdaderamente reparador. Sin embargo, la solución a este problema podría no estar en lo que hacemos antes de acostarnos, sino en cómo comenzamos el día.
Si bien las recomendaciones tradicionales se centran en evitar pantallas, consumir infusiones relajantes o crear un ambiente propicio para el sueño, expertos en salud integral como el doctor Rodrigo Arteaga, sugieren que el origen de un buen descanso reside en las acciones que realizamos desde el momento en que abrimos los ojos. Según el doctor Arteaga, “Dormir bien empieza en la mañana, no en la noche. Y te voy a explicar por qué”.
El doctor Arteaga explica que, si el cuerpo percibe correctamente el inicio del día, recibe las señales fisiológicas adecuadas y las hormonas siguen su curso natural, la transición al descanso se produce de manera orgánica. Cuando estas señales se desordenan, el sueño puede volverse ligero, fragmentado o insuficiente.
La clave, según el especialista, es la exposición a la luz solar al despertar. “La luz del sol sincroniza tu reloj biológico, indicándole a tu cuerpo cuándo es de día y cuándo es de noche, para que tengas energía durante el día y puedas dormir bien por la noche”. Esta luz activa el hipotálamo, regulando las hormonas del cortisol (activación) y la melatonina (sueño).
Además de la luz, el movimiento es fundamental. El doctor Arteaga explica que el ritmo circadiano se compone de múltiples relojes internos que, al activarse con actividades como caminar, estirarse o subir escaleras, sincronizan el metabolismo, la temperatura corporal y las hormonas del sueño.
Finalmente, el doctor Arteaga destaca la importancia de las conexiones sociales y emocionales. Conversar, reír, abrazar o practicar la gratitud activan el sistema nervioso parasimpático, promoviendo la calma y el equilibrio, reduciendo el cortisol y preparando el cuerpo para el descanso. Cultivar vínculos y momentos de bienestar emocional por la noche también puede ser beneficioso.
En resumen, el doctor Arteaga concluye que “dormir bien no se compra, se construye desde que abres los ojos, tomando el sol temprano, moviéndote y conectando”.
