Una turista francesa de 30 años, Chiara Jaconis, falleció tras ser alcanzada en la cabeza por un fragmento de escultura lanzado desde un balcón en Nápoles, Italia, según informaron fuentes judiciales y de prensa.
El incidente ocurrió en septiembre de 2024, poco antes de su regreso a París, cuando ella y su pareja caminaban por una calle estrecha de la ciudad. Un adolescente de 13 años arrojó el objeto desde el tercer piso de un edificio, impactando directamente a la mujer.
Tras el golpe, Chiara cayó al suelo y fue trasladada de urgencia a un hospital, donde fue intervenida quirúrgicamente. A pesar de los esfuerzos médicos, murió dos días después debido a las graves lesiones cerebrales sufridas.
Las autoridades italianas determinaron que el menor no podía ser considerado penalmente responsable por su edad, ya que en Italia la responsabilidad penal comienza a los 14 años. Por ello, el fiscal decidió no procesar al niño y, en su lugar, imputar a sus padres por presunta negligencia en la supervisión de su hijo.
Según la acusación, los progenitores deberían haber vigilado mejor las acciones del menor y evitado que tuviera acceso a objetos que pudieran resultar peligrosos. Los padres han rechazado las acusaciones, afirmando que no son responsables del trágico suceso.
El caso ha sido investigado desde entonces, y las pruebas incluyen grabaciones de cámaras de seguridad de un establecimiento cercano que captaron el momento en que el fragmento cayó.
