El gobierno de Estados Unidos ha señalado que el punto central de la controversia radicó en la falta de garantías suficientes para evitar la creación de armamento nuclear.
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Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní se reanudaron este jueves en Ginebra, en la tercera ronda de conversaciones mediadas por Omán desde principios de mes.
El presidente estadounidense, Donald Trump, busca un acuerdo que limite el programa nuclear de Irán y ha desplegado una flota de aviones y buques de guerra en Oriente Medio como medida de presión sobre Teherán. Trump insiste en la necesidad de detener el enriquecimiento de uranio por parte de Irán, así como de abordar su programa de misiles balísticos y su apoyo a grupos como Hamás, Hezbolá y los hutíes de Yemen. Por su parte, Teherán mantiene que las negociaciones deben centrarse exclusivamente en cuestiones nucleares.
En su reciente discurso sobre el estado de la Unión, Trump acusó a Irán de ser “el principal patrocinador del terrorismo” y criticó la represión de las protestas en el país, desencadenadas por la crisis económica, que según fuentes de derechos humanos y conocedores de la situación podrían haber causado hasta 30.000 muertos.
Trump también afirmó que Teherán ha desarrollado misiles capaces de amenazar a Europa y a bases estadounidenses en el extranjero, y que continúa trabajando en el desarrollo de armamento de mayor alcance. “Se les advirtió que no intentaran reconstruir su programa de armas, y en particular de armas nucleares, y sin embargo continúan”, declaró el mandatario.
Teherán ha rechazado estas afirmaciones, calificándolas de “grandes mentiras”. Irán ha advertido que cualquier base militar estadounidense en Oriente Próximo sería considerada un objetivo legítimo en caso de intervención de Washington, y ha amenazado con atacar a Israel, lo que podría desencadenar un nuevo conflicto regional.
El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, advirtió que una guerra en la región “sería devastadora” y que, dada la dispersión de las bases estadounidenses, “toda la región podría verse comprometida”.
Los misiles balísticos, un obstáculo clave
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, expresó este miércoles su escepticismo sobre la posibilidad de avances en la actual ronda de negociaciones, señalando que las conversaciones son importantes para evaluar la seriedad de Teherán a la hora de alcanzar un acuerdo que evite una posible acción militar. Rubio subrayó que la negativa de Irán a discutir su programa de misiles balísticos representa un obstáculo significativo.
“Las negociaciones se centrarán en gran medida en el programa nuclear, y esperamos que se pueda avanzar”, dijo Rubio. “También es importante recordar que Irán se niega a hablar de los misiles balísticos con nosotros o con nadie, y eso es un gran problema”.
Rubio señaló que los misiles convencionales de Irán amenazan las bases estadounidenses en los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahrein, así como el transporte marítimo y la Armada estadounidense.
¿Reanudación del enriquecimiento de uranio?
Irán afirma no haber enriquecido uranio desde el conflicto de 12 días con Israel en junio, pero ha impedido el acceso de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a las instalaciones bombardeadas por Estados Unidos e Israel. Imágenes satelitales han revelado actividad en estos emplazamientos, lo que sugiere que Teherán podría estar intentando evaluar y recuperar material.
Según Occidente y el OIEA, Irán tuvo un programa de armas nucleares hasta 2003. Antes del ataque de junio, había estado enriqueciendo uranio hasta el 60% de pureza, lejos del 90% necesario para fines armamentísticos.
Las agencias de inteligencia estadounidenses consideran que Irán aún no ha reiniciado un programa armamentístico, pero ha emprendido actividades que le permitirían producir un dispositivo nuclear si así lo decidiera. A pesar de insistir en que su programa es pacífico, responsables iraníes han amenazado en los últimos años con buscar la bomba.
“El principio es muy simple: Irán no puede tener un arma nuclear”, declaró el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance. Vance añadió que Trump está enviando a los negociadores para abordar este problema diplomáticamente, pero que el presidente también considera otras opciones.
Durante la última ronda de conversaciones, Irán interrumpió brevemente el tráfico en el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio mundial de petróleo, para realizar simulacros con fuego real. Simultáneamente, el ayatolá Alí Jamenei advirtió que “el Ejército más fuerte del mundo puede recibir a veces tal bofetada que podría no volver a ponerse en pie”.
Irán y EEUU: Acuerdo nuclear «al alcance» antes de la reunión en Ginebra
El régimen de Irán declaró este martes que un acuerdo nuclear con Estados Unidos está “al alcance” y abogó por priorizar la diplomacia en las negociaciones que se iniciarán esta semana en Ginebra.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que un pacto “justo y equitativo” podría alcanzarse si ambas partes priorizan el diálogo.
“Tenemos una oportunidad histórica para lograr un acuerdo sin precedentes que aborde preocupaciones mutuas y genere beneficios compartidos. El acuerdo está al alcance, pero solo si se da espacio a la diplomacia”, declaró Abbas a través de sus redes sociales.
Araghchi subrayó que Teherán mantiene una política constante en lo que respecta al uso de la energía nuclear.
“Bajo ninguna circunstancia desarrollaremos armas nucleares. sin embargo, los iraníes tampoco renunciarán a su derecho a aprovechar la tecnología nuclear pacífica para el bienestar de su pueblo”, indicó el ministro, enfatizando que Irán defenderá en la mesa de negociaciones los mismos principios que han guiado su política nacional.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia iraní se producen víspera de una nueva ronda de conversaciones en Ginebra, donde delegaciones de Washington y Teherán buscarán superar el estancamiento que impidió un acuerdo el año pasado.
El viceministro de Asuntos Exteriores, Majid Takht-Ravanchi, reiteró la disposición de Irán a “tomar todas las medidas necesarias” para alcanzar un acuerdo en el menor tiempo posible.
“Haremos todo lo necesario para que esto suceda. Nos acercaremos a la mesa de negociaciones en Ginebra con total honestidad y buena fe”, aseguró Takht-Ravanchi.
En esta nueva fase, el régimen iraní considera la posibilidad de enviar la mitad de su uranio altamente enriquecido al extranjero, diluir el resto y participar en la creación de un consorcio regional para el enriquecimiento, a cambio de que Estados Unidos reconozca su derecho al uso pacífico de la energía nuclear y elimine las sanciones económicas que afectan al país.
“Un ataque o una agresión contra Irán recibirá la respuesta prevista en nuestros planes de defensa. Un ataque estadounidense sería una apuesta significativa”, advirtió Takht-Ravanchi, aunque insistió en que la prioridad es resolver las diferencias por medios pacíficos.
Desde Washington, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, recalcó que la diplomacia es la primera opción del presidente Donald Trump, pero advirtió que “está dispuesto a utilizar la fuerza letal si es necesario”.
Trump ha reiterado en los últimos días que solo aceptará un acuerdo que limite el programa nuclear iraní y que no dudará en actuar militarmente si considera que Teherán busca una bomba atómica.
“El presidente evaluará todas las alternativas para proteger los intereses de Estados Unidos y de sus aliados en la región”, agregó Leavitt en una rueda de prensa.
Funcionarios estadounidenses informaron que la próxima sesión de negociaciones se celebrará este jueves en Ginebra, con la presencia de enviados especiales de ambas partes y bajo la supervisión de observadores internacionales. Entre las principales exigencias de Washington figura la renuncia de Irán al enriquecimiento de uranio en su territorio, un punto que Teherán considera inaceptable, ya que reclama el derecho soberano a desarrollar tecnología nuclear para fines civiles.
El contexto de las conversaciones está marcado por el despliegue de una fuerza naval estadounidense cerca de las costas iraníes y la advertencia de Trump de que dará a Irán entre 10 y 15 días para alcanzar un acuerdo.
Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, tiene previsto informar a los principales líderes del Congreso sobre el progreso de las negociaciones y la estrategia de Washington en caso de que el diálogo fracase.
La comunidad internacional sigue de cerca las negociaciones, consciente de que el resultado de esta nueva ronda será determinante para el futuro de la relación bilateral y la estabilidad en Medio Oriente. Tanto Washington como Teherán reconocen la oportunidad única de resolver el conflicto por la vía diplomática, en un contexto de alta tensión regional y con la presión de actores externos como la Unión Europea y la Agencia Internacional de Energía Atómica, que han instado a ambas partes a avanzar hacia un acuerdo sostenible.
(Con información de AFP y Reuters)
