Chenoa y Estopa han logrado devolver a Televisión Española a la cima de las audiencias en una noche clave para el sector televisivo: las campanadas de Nochevieja. El especial desde la Puerta del Sol de Madrid, emitido el pasado 31 de diciembre, alcanzó una cuota de pantalla del 40,6% y una media de casi seis millones de espectadores, superando ampliamente al “efecto Pedroche” de Atresmedia, que obtuvo un 28,7% de share y 4,1 millones de espectadores.
Con este resultado, la cadena pública recupera el liderazgo en un momento tradicionalmente fuerte para los servicios públicos de televisión, consolidándose como la opción preferida por los españoles a la hora de recibir el nuevo año.
RTVE afrontaba un desafío para ganar esta batalla por la audiencia, especialmente tras la baja de última hora del dúo formado por Andreu Buenafuente y Silvia Abril, debido a problemas de salud del presentador. El anuncio de Chenoa y Estopa como sustitutos llegó solo unas semanas antes de la noche más larga del año, lo que les obligaba a asumir el reto de reemplazar a una pareja muy querida por el público y de mantener el buen desempeño de sus predecesores.
David Broncano y Lalachus ya habían logrado superar a Cristina Pedroche y Alberto Chicote, quienes durante años habían sido los reyes de las campanadas. Según Borja Terán, experto en medios de comunicación para 20 Minutos y colaborador de Julia en la Onda, este resultado no resulta sorprendente. “Broncano se beneficia de la polarización política, aunque esto puede ser un arma de doble filo. En televisión, las audiencias se concentran en torno a la identificación. Chenoa y Estopa no dividen a la audiencia ni generan rechazo por motivos ideológicos”, explica.
El estreno de la nueva canción de La Oreja de Van Gogh, emitida justo antes de las campanadas, también contribuyó a atraer a más espectadores, según Terán.

La programación musical exclusiva de La 1, bajo el título La casa de la música, es un claro ejemplo del “efecto arrastre” que la cadena está experimentando a lo largo del año, según la analista televisiva Mariola Cubells. “El espectador percibe que TVE está haciendo un esfuerzo por innovar y ofrecer contenido de calidad, y decide recompensarlo”, asegura.
Históricamente, el misterio en torno al vestido de Cristina Pedroche en Atresmedia había captado la atención de una audiencia cada vez más distante de la televisión pública. Sin embargo, el “efecto Pedroche”, aunque potente, necesitó tiempo para superar a TVE en este momento crucial del año. Terán señala que la imagen de Pedroche ha evolucionado: “La chica de Vallecas que irrumpía en la Puerta del Sol con transparencias ya no es la misma. Ha perdido esa cercanía y ese atractivo aspiracional, y el debate sobre su vestuario ha perdido impacto”.

Rostros veteranos para jóvenes cadenas
La competencia a TVE en las campanadas comenzó a finales de 1990, con la llegada de las cadenas privadas. Minerva Piquero, estrella de la recién nacida Antena 3, y Laura Valenzuela, de Telecinco, se enfrentaron al icónico dúo de humoristas Martes y Trece de La 1. Aunque la tarta de la audiencia se dividió, TVE continuó dominando.
Durante esa primera década, numerosos rostros veteranos de TVE se unieron a las cadenas privadas para competir en las campanadas. José María Carrascal, Constantino Romero, Matías Prats padre, Consuelo Berlinga e Inma Soriano, Concha Velasco y Carmen Sevilla lo intentaron en Antena 3, mientras que Telecinco apostó por Jesús Puente, José María Íñigo y la propia Sevilla. Sin embargo, más de la mitad de los espectadores seguían despidiendo el año con la cadena pública. “Curiosamente, en esos años, TVE era más innovadora que las privadas, que llegaban con complejos. Mientras TVE ironizaba con Josema y Millán, las privadas intentaban validarse con una emisión solemne”, comenta Borja Terán.
En los primeros años 2000, Mediaset y Atresmedia cambiaron de estrategia, apostando por nuevas estrellas para liderar las campanadas. Florentino Fernández de El Informal y Sergio Pazos de Caiga Quien Caiga irrumpieron en Telecinco, mientras que los protagonistas de Aquí no hay quien viva y Manu Carreño lo hicieron en Antena 3. Sin embargo, la fórmula de RTVE, con Ramón García y su capa, siguió siendo exitosa hasta 2006.
Del reinado de ‘Ramontxu’ al de Anne Igartiburu
Incluso el breve regreso de Ramón García a las campanadas de Antena 3 en 2007 y 2008 no impidió que TVE siguiera liderando, con una audiencia cercana al 40%. Anne Igartiburu sustituyó a García como rostro habitual de las campanadas de la pública, manteniendo su popularidad a pesar de la irrupción del fenómeno Sálvame en Telecinco.
Mediaset apostó por los rostros más populares de su programa del corazón, logrando los mejores resultados de una cadena privada en fin de año. Jorge Javier Vázquez y Belén Esteban batieron récords en 2009, con un 20,4% de cuota de pantalla, casi triplicando el año anterior. El canal liderado por Paolo Vasile acertó en un momento de fragmentación de la audiencia, aunque aún lejos de Igartiburu. Antena 3, por su parte, se mantuvo alejada de este duelo, con resultados inferiores al 10%.
El ‘efecto Pedroche’, primero en La Sexta
Esta tendencia cambió con la elección de Cristina Pedroche en 2014 para presentar las campanadas de La Sexta. Su vestido transparente generó controversia y atrajo a una audiencia récord, superando incluso a Antena 3. Este éxito llevó a Atresmedia a trasladar a Pedroche a Antena 3 en 2015, donde ha permanecido desde entonces junto al chef Alberto Chicote.
El cambio fue inmediato. Antena 3 arrebató a Telecinco el segundo puesto en uno de los momentos más importantes para los anunciantes, mientras que La 1 continuaba reinando durante las 12 uvas, a pesar de haber perdido su liderazgo en el resto del año.
El ascenso de Pedroche fue gradual, sofisticando su técnica para captar la atención de los espectadores, ocultando su vestido hasta el último momento y generando debate durante días. Entre 2016 y 2020, sus resultados crecieron y se acercaron a los de la cadena pública, mientras que Telecinco luchaba por alcanzar el 10% de cuota de pantalla, intentando diferenciarse ofreciendo las campanadas desde diferentes lugares de España.
En 2021, Pedroche logró un hito histórico al superar a La 1 en audiencia. En 2022 y 2023, su cuota de pantalla se disparó, acercándose al 40%, consolidándose como líder. Mariola Cubells considera que “estamos saturados de la historia de Pedroche, a la que durante un tiempo le benefició la falta de innovación de TVE en las campanadas”.
El inesperado éxito de La revuelta en TVE el año pasado, con Broncano y Lalachus ofreciendo una conexión irreverente, le arrebató el trono a Pedroche. Cubells opina que la pública, tras un período de inactividad, ha recuperado su capacidad de identificar el momento y ofrecer una programación innovadora, como lo demuestra la elección de figuras como Jenni Hermoso, Ana Mena, Broncano y Lalachus.
