Un mito persistente y costoso –la afirmación recurrente de políticos de todo espectro de que la ayuda al desarrollo puede prevenir la migración global– está siendo cuestionado. La idea de que combatir las causas de la huida detendrá los flujos migratorios es, según se afirma, la base de esta política.
Ahora, Thilo Bode, exdirector de Greenpeace, desmantela este mito en declaraciones a la NZZ: “¡Son cuentos de las mil y una noches!”. Bode argumenta que la pobreza rural no puede ser solucionada mediante la ayuda al desarrollo, a menos que cambien las relaciones de poder. “Nuestros socios, en su mayoría corruptos y autoritarios, nos dicen: si no nos dan el dinero, dejaremos que lleguen más barcos de refugiados a Europa. Esta ayuda al desarrollo nos hace vulnerables a la extorsión”, explica.
Giuseppe Lami/EPA/Keystone
Bode critica la política de desarrollo de países industrializados como Alemania, calificándola de un esfuerzo inútil que cuesta miles de millones. La corrupción, según afirma, se minimiza y muchos proyectos causan más daño que beneficio.
También es muy crítico con las llamadas organizaciones no gubernamentales: “Muchas ONG, especialmente en Bruselas, están comprometidas porque aceptan dinero de fuentes gubernamentales. A cambio, la Comisión Europea puede influir en las campañas que pueden llevar a cabo a través de la vinculación de proyectos. Esto transforma a una ONG en una organización gubernamental”.
