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Salud

Subtipos de obesidad: Metabolismo y ciencia

by Editora de Salud febrero 24, 2026
written by Editora de Salud

La obesidad, una condición cada vez más prevalente, se manifiesta de diversas formas en las personas y está influenciada por factores como el metabolismo. Investigaciones recientes sugieren que existen subtipos de obesidad que son metabólicamente distintos, lo que implica que los problemas de salud asociados pueden variar según el tipo de obesidad que presente cada individuo.

Según Linda Morales, investigadora del Institute for Obesity Research (IOR) del Tec de Monterrey, se pueden identificar cuatro tipos principales de obesidad: peso normal con obesidad metabólica, obesidad sin compromiso metabólico, obesidad con hiperuricemia (niveles altos de ácido úrico) y obesidad con hiperinsulinemia (niveles altos de insulina). Comprender estos fenotipos es crucial para un enfoque más personalizado en el tratamiento y la prevención de la obesidad.

Los estudios indican que las personas con obesidad sin compromiso metabólico tienden a tener niveles de glucosa elevados, aunque dentro del rango normal. Por otro lado, aquellos con peso normal pero con obesidad metabólica pueden presentar niveles de colesterol significativamente altos, incluso superiores a los de personas con mayor peso. Además, se ha observado una diferencia en la distribución por género, con un predominio de mujeres en el grupo sin compromiso metabólico y de hombres en el grupo con hiperuricemia.

Esta investigación subraya la importancia de considerar las características metabólicas individuales al abordar la obesidad, ya que el tipo específico de obesidad puede predecir la aparición de diferentes enfermedades en el futuro.

febrero 24, 2026 0 comments
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Salud

Sistema Inmunológico y Adelgazar: Por Qué Cuesta Perder Peso

by Editora de Salud enero 9, 2026
written by Editora de Salud

Un reciente estudio de la Universidad de California ha revelado una de las razones por las que muchas personas tienen dificultades para perder peso, incluso cuando reducen su ingesta calórica y siguen una dieta controlada. La investigación, publicada en la prestigiosa revista Nature, señala al sistema inmunológico como un factor clave en la regulación de la grasa corporal. Este descubrimiento redefine nuestra comprensión del metabolismo y explica por qué el cuerpo puede resistirse a la pérdida de peso, ya sea durante el ayuno o en situaciones de restricción calórica.

El sistema inmunológico y la pérdida de peso

Un freno biológico a la quema de grasa

Los hallazgos de este proyecto de investigación demuestran que el sistema inmunológico no solo desempeña un papel protector contra las infecciones, sino que también regula la cantidad de grasa que el organismo es capaz de quemar. Ante situaciones de estrés, como el frío o la falta de alimentos, se activa un mecanismo de defensa que conserva la energía, bloqueando activamente la quema de grasa y limitando la pérdida de peso.

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El papel de los neutrófilos

Los investigadores identificaron a los neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos, como componentes esenciales de este sistema. Cuando detectan señales de activación, estas células se infiltran en el tejido adiposo perivisceral, donde su función no es defensiva, sino proteger las reservas energéticas del cuerpo.

¿Por qué el cuerpo se resiste a adelgazar con dieta?

Las células grasas liberan señales cuando se inicia la degradación de la grasa, un proceso conocido como lipólisis. Esta actividad, junto con la activación de ciertas vías moleculares, atrae a los neutrófilos al tejido adiposo. Como resultado, la respuesta inmunitaria actúa como un «freno metabólico», impidiendo la quema de grasa y, por ende, la pérdida de peso.

La molécula que detiene la quema

Una vez dentro del tejido adiposo, los neutrófilos liberan interleucina-1 beta, una molécula que indica a las células grasas (adipocitos) que reduzcan la quema de grasa. Los experimentos en ratones demostraron que la eliminación de este mecanismo acelera significativamente la pérdida de masa grasa, lo que confirma que el sistema inmunológico controla directamente la utilización de las reservas energéticas.

Implicaciones para el adelgazamiento y la obesidad

Desde una perspectiva evolutiva, este sistema de almacenamiento permitía a los seres humanos sobrevivir en épocas de escasez. Conservar grasa era crucial para superar periodos de hambruna o condiciones climáticas extremas, y el cuerpo aprendió a priorizar la protección de su energía para garantizar la supervivencia.

Un problema en la vida moderna

En la actualidad, este mecanismo puede tener efectos negativos. Los investigadores han observado que las personas con obesidad presentan una mayor actividad en los genes asociados a esta vía inmunitaria. Esto sugiere que un sistema diseñado para proteger la grasa podría contribuir al aumento de peso y dificultar el éxito de los esfuerzos por el adelgazamiento.

La investigación de la Universidad de California abre nuevas vías para el tratamiento de la obesidad y otros trastornos metabólicos. Comprender la interacción entre el sistema inmunológico y el tejido adiposo podría conducir al desarrollo de terapias más específicas, capaces de liberar este freno natural sin comprometer la salud. Estos estudios confirman que la efectividad de una dieta depende de procesos internos más complejos de lo que se pensaba.

enero 9, 2026 0 comments
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Salud

Obesidad: Nueva Definición Aumenta Tasas en EE.UU.

by Editora de Salud enero 2, 2026
written by Editora de Salud

Un nuevo estudio realizado por investigadores de Mass General Brigham sugiere que la tasa de obesidad en Estados Unidos podría aumentar significativamente, pasando de aproximadamente el 40% al casi 70%, si se adopta una definición más amplia de la enfermedad. Esta nueva perspectiva considera no solo el índice de masa corporal (IMC), sino también medidas de la cintura y la cantidad de grasa corporal, permitiendo identificar a personas que, según los criterios actuales, se consideran con un peso saludable.

Según la Dra. Lindsay Fourman, endocrinóloga y coautora principal del estudio, perteneciente a la Unidad de Metabolismo del Departamento de Medicina de Mass General Brigham, “ya creíamos que enfrentábamos una epidemia de obesidad, pero estos hallazgos son sorprendentes. Si potencialmente el 70% de la población adulta se considera con exceso de grasa, es crucial comprender mejor qué estrategias de tratamiento debemos priorizar”.

Durante décadas, el IMC, un cálculo basado en la altura y el peso, ha sido el principal criterio para definir la obesidad. Sin embargo, este método tiene limitaciones, ya que no refleja la distribución de la grasa en el cuerpo. La incorporación de medidas antropométricas, como la circunferencia de la cintura y las proporciones cintura-altura y cintura-cadera, ofrece información complementaria para distinguir entre masa muscular y grasa, e identificar la grasa abdominal, un factor de riesgo para diversas enfermedades.

La nueva definición de obesidad se basa en dos categorías principales: “obesidad IMC-plus-antropométrica”, que incluye a individuos con un IMC alto y al menos una medida antropométrica elevada, y “obesidad solo antropométrica”, que clasifica como obesas a personas con un IMC normal pero con al menos dos medidas antropométricas elevadas. Además, se distinguen entre formas preclínicas y clínicas de obesidad, siendo esta última definida por la discapacidad física o la disfunción orgánica relacionada con el exceso de peso. Estas nuevas directrices ya cuentan con el respaldo de al menos 76 organizaciones, incluyendo la American Heart Association y The Obesity Society.

El análisis de datos de más de 300,000 participantes del programa de investigación All of Us de los Institutos Nacionales de Salud reveló que el 68.6% cumplía con los nuevos criterios de obesidad, en comparación con el 42.9% según el método tradicional basado en el IMC. El aumento se atribuye principalmente a individuos clasificados con “obesidad solo antropométrica”. Las tasas de obesidad varían según el sexo y la raza, pero la edad es el factor que muestra un mayor impacto, con casi el 80% de los adultos mayores de 70 años cumpliendo con los nuevos criterios.

El estudio también demostró que las personas con “obesidad solo antropométrica”, que no habrían sido diagnosticadas como obesas bajo los estándares anteriores, presentan tasas más altas de diabetes, enfermedades cardiovasculares y mortalidad. Alrededor del 50% de los participantes que cumplieron con la nueva definición de obesidad fueron categorizados como obesidad clínica.

El Dr. Steven Grinspoon, autor principal del estudio, enfatizó: “Siempre hemos reconocido las limitaciones del IMC como un único indicador de la obesidad, ya que no considera la distribución de la grasa corporal. Observar un aumento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes en este nuevo grupo de personas, que antes no se consideraban obesas, plantea interrogantes importantes sobre el uso de medicamentos y otras terapias para la obesidad”.

Los investigadores señalan la necesidad de realizar estudios adicionales para comprender mejor las causas de la “obesidad solo antropométrica” y determinar qué tratamientos son más efectivos. El equipo ya ha desarrollado una terapia para reducir la circunferencia de la cintura y planea evaluar cómo diferentes estrategias de tratamiento podrían beneficiar a este grupo recién definido.

Fourman concluyó: “Es fundamental identificar el exceso de grasa corporal, ya que estamos descubriendo que incluso las personas con un IMC normal, pero con acumulación de grasa abdominal, tienen un mayor riesgo para la salud. La composición corporal es importante: no se trata solo de los kilos que aparecen en la balanza”.

Lectura rápida

¿Qué reveló el estudio?
Un nuevo estudio mostró que casi el 70% de los adultos en EE. UU. podrían ser clasificados como obesos debido a una nueva definición que incluye medidas de grasa corporal.

¿Quiénes realizaron la investigación?
Investigadores de Mass General Brigham llevaron a cabo el estudio, analizando datos de más de 300,000 personas.

¿Cuándo se publicó el estudio?
El estudio fue publicado el 31 de diciembre de 2025 en JAMA Network Open.

¿Dónde se encontró el aumento de obesidad?
El aumento en las tasas de obesidad fue más pronunciado entre los adultos mayores de 70 años, con casi el 80% cumpliendo con los nuevos criterios.

¿Por qué es importante esta nueva definición?
La nueva definición permite identificar a personas con riesgo de enfermedades que antes no eran consideradas obesas, lo que podría cambiar los enfoques de tratamiento.

enero 2, 2026 0 comments
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Salud

Matrimonio y Obesidad: Vínculos Sociales Protegen del Peso

by Editora de Salud diciembre 8, 2025
written by Editora de Salud

Las relaciones sociales sólidas, especialmente los matrimonios estables y satisfactorios, podrían ser un factor protector contra la obesidad, según un reciente estudio de UCLA Health en Estados Unidos. La investigación, publicada en la revista Gut Microbes, es la primera en demostrar la influencia de los vínculos sociales en el peso y los hábitos alimenticios a través de una compleja interacción entre el cerebro, el metabolismo y la hormona oxitocina, conocida como la “hormona del amor”.

Los hallazgos sugieren que la calidad de las relaciones interpersonales podría ser tan importante para la salud física como factores de riesgo más tradicionales, como la dieta y el ejercicio. “Sabemos desde hace tiempo que las relaciones sociales impactan en la salud, y que el apoyo social puede aumentar las tasas de supervivencia hasta en un 50%. Sin embargo, los mecanismos biológicos que explican esta conexión permanecían desconocidos. Nuestro estudio revela una nueva vía que muestra cómo el matrimonio y el apoyo emocional pueden influir significativamente en el riesgo de obesidad”, explica la Dra. Arpana Church, autora principal y neurocientífica de UCLA Health.

El estudio involucró a cerca de 100 participantes del área de Los Ángeles, quienes proporcionaron información sobre su estado civil, índice de masa corporal (IMC), raza, edad, sexo, estilo y calidad de la dieta, y nivel socioeconómico. Además, se les realizaron diversas pruebas, incluyendo imágenes cerebrales al mostrarles imágenes de alimentos, análisis de heces para detectar metabolitos, análisis de sangre para medir los niveles de oxitocina y evaluaciones clínicas y conductuales para valorar su percepción del apoyo emocional.

Los investigadores descubrieron que las personas casadas que percibían un mayor apoyo emocional presentaban un IMC más bajo y menos conductas asociadas a la adicción a la comida en comparación con aquellas casadas con menor apoyo. Las imágenes cerebrales revelaron una mayor actividad en la corteza prefrontal dorsolateral – la zona del cerebro encargada de controlar los antojos y el apetito– al visualizar imágenes de alimentos. Por el contrario, las personas solteras, independientemente de su nivel de apoyo emocional, no mostraron los mismos patrones cerebrales, posiblemente debido a la naturaleza más diversa e inconsistente de sus redes de apoyo social.

El apoyo social también generó cambios significativos en el metabolismo intestinal. Aquellos que recibieron un mayor apoyo mostraron cambios beneficiosos en los metabolitos del triptófano, compuestos producidos por las bacterias intestinales que regulan la inflamación, la función inmunitaria, el equilibrio energético y la salud cerebral. Estos metabolitos también participan en la producción de serotonina y otros compuestos que pueden influir en el estado de ánimo, el comportamiento social y el metabolismo.

La oxitocina juega un papel fundamental en estos hallazgos. Los participantes casados con un fuerte apoyo emocional mostraron niveles más altos de oxitocina en comparación con los solteros. La Dra. Church sugiere que la oxitocina podría actuar como un mensajero biológico que, simultáneamente, mejora las áreas cerebrales relacionadas con el autocontrol y promueve perfiles metabólicos intestinales más saludables.

“Imaginen la oxitocina como un director de orquesta que sincroniza el cerebro y el intestino. Fortalece la capacidad del cerebro para resistir los antojos y, al mismo tiempo, promueve procesos metabólicos beneficiosos en el intestino, lo que contribuye a mantener un peso saludable”, comenta la Dra. Church.

La investigación también cuestiona las ideas simplistas sobre la relación entre el matrimonio y el peso. Los beneficios relacionados con el autocontrol, el metabolismo y los niveles de oxitocina fueron más pronunciados entre los participantes casados que expresaron un mayor apoyo emocional.

“El matrimonio puede ser un campo de entrenamiento para el autocontrol. Mantener una relación a largo plazo requiere superar constantemente los impulsos negativos y alinear las acciones con los objetivos a largo plazo, lo que puede fortalecer los mismos circuitos cerebrales involucrados en la regulación de la conducta alimentaria”, añade la Dra. Church.

La Dra. Church explica que este estudio abre nuevas vías para la prevención y el tratamiento de la obesidad, incorporando la necesidad de construir relaciones sociales sólidas junto con una dieta saludable y ejercicio regular. “Estos resultados subrayan la importancia crucial de construir relaciones duraderas, positivas y estables para promover la salud en general. Las conexiones sociales no solo son emocionalmente gratificantes, sino que están profundamente arraigadas en nuestra salud”, concluye.

Los autores del estudio señalan algunas limitaciones. Los datos fueron recopilados en un único momento, lo que impide establecer relaciones causales definitivas. Además, la mayoría de los participantes presentaban sobrepeso u obesidad, y los participantes casados tendían a ser mayores. Se necesitan investigaciones futuras con muestras más amplias y diversas, y diseños longitudinales, para confirmar estos hallazgos y comprender mejor los mecanismos involucrados.

diciembre 8, 2025 0 comments
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Salud

Obesidad y Alzheimer: Estudio revela vínculo con biomarcadores sanguíneos

by Editora de Salud diciembre 2, 2025
written by Editora de Salud

Un nuevo estudio revela una conexión directa entre la obesidad y un aumento en el ritmo al que progresan los biomarcadores sanguíneos asociados a la enfermedad de Alzheimer. La investigación, presentada en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA), encontró que estos biomarcadores pueden aumentar hasta un 95% más rápido en personas con obesidad en comparación con aquellas que mantienen un peso saludable.

“Es la primera vez que demostramos la relación entre la obesidad y la enfermedad de Alzheimer medida a través de pruebas de biomarcadores sanguíneos”, explica Cyrus Raji, investigador de la Universidad de Washington en St. Louis (EE.UU.) y autor principal del estudio.

El equipo de investigación analizó datos de cinco años de 407 participantes, utilizando tomografías por emisión de positrones (PET) para medir la acumulación de amiloide cerebral, una proteína característica del alzhéimer, y muestras de sangre analizadas con seis pruebas comerciales de referencia. Los biomarcadores sanguíneos evaluados incluyeron pTau217, crucial para el diagnóstico y seguimiento del alzhéimer; la cadena ligera de neurofilamentos (NfL), que indica daño neuronal; y la GFAP plasmática, una proteína relacionada con la actividad de las células gliales.

Aunque al inicio del estudio se observó una asociación paradójica entre un mayor índice de masa corporal (IMC) y niveles más bajos de biomarcadores, así como una menor carga de amiloide – posiblemente debido a un efecto de dilución por un mayor volumen sanguíneo en personas con obesidad – el análisis a largo plazo reveló una tendencia preocupante. Según Soheil Mohammadi, coautor del estudio, “Basándose solo en los valores iniciales, podría parecer que la obesidad reduce el riesgo de alzhéimer. Pero los datos longitudinales muestran lo contrario”.

Los análisis prolongados demostraron que las personas con obesidad experimentaron un aumento significativo en los tres biomarcadores estudiados. Este hallazgo es particularmente relevante considerando que, según el informe 2024 de la Comisión Lancet, casi la mitad de los casos de Alzheimer están vinculados a factores de riesgo modificables, donde la obesidad juega un papel importante, abriendo la puerta a posibles intervenciones preventivas.

“El impacto de la obesidad en la carga amiloide y en los biomarcadores sanguíneos del alzhéimer debe considerarse en la práctica clínica”, enfatiza Mohammadi. Raji, por su parte, sugiere que la combinación de biomarcadores sanguíneos e imágenes cerebrales será fundamental para monitorizar la efectividad de los tratamientos, especialmente en el contexto de los nuevos medicamentos disponibles para la pérdida de peso.

diciembre 2, 2025 0 comments
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