Un nuevo estudio revela que hace entre 100 y 72 millones de años, durante el Cretácico Superior, gigantescos pulpos del tamaño de ballenas podrían haber dominado los océanos como depredadores apex. Estos cefalópodos, cuyo cuerpo blando rara vez se fosiliza, dejaron como evidencia principal sus poderosas mandíbulas, halladas en Japón y en la Isla de Vancouver, Canadá.
Al analizar más de dos docenas de fósiles de mandíbulas, los investigadores estiman que estos animales podían alcanzar hasta 19 metros de longitud, rivalizando en tamaño con otros gigantes marinos de la época. El desgaste observado en las mandíbulas sugiere un uso intensivo para triturar los esqueletos de sus presas, lo que respalda su papel como cazadores activos en ecosistemas marinos profundos.
Según el equipo liderado por paleontólogos de la Universidad de Hokkaido, estos pulpos podrían representar los invertebrados más grandes jamás descritos. La investigación, publicada en la revista Science, destaca cómo la pérdida de estructuras externas duras y el desarrollo de mandíbulas poderosas permitieron a estos animales evolucionar hacia formas corporales masivas, pese a su naturaleza blanda.
El estudio subraya la dificultad de investigar fósiles de pulpos debido a la rápida descomposición de sus tejidos, pero confirma que las mandíbulas fosilizadas ofrecen una ventana clave para entender su biología y ecología durante el período en que los dinosaurios dominaban la tierra.

