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Oxidative Stress

Salud

Los plásticos reducen la fertilidad y alteran las hormonas

by Editora de Salud junio 8, 2026
written by Editora de Salud

Un estudio publicado recientemente en la revista Ecotoxicology and Environmental Safety ha establecido una conexión directa entre una mayor carga de plásticos en el organismo y una disminución en las tasas de fertilización. La investigación destaca cómo la exposición a estos materiales puede alterar los procesos hormonales, impactando negativamente en la capacidad reproductiva.

¿Cómo afectan los plásticos a la fertilidad?

De acuerdo con los hallazgos publicados en Ecotoxicology and Environmental Safety, la relación entre la acumulación de compuestos derivados del plástico y la salud reproductiva es significativa. El estudio señala que niveles más elevados de carga plástica están vinculados directamente con una reducción en las tasas de fertilización.

Más allá de la fertilización, la investigación subraya que estos compuestos actúan como disruptores en el equilibrio hormonal. Esta alteración hormonal es un factor clave que explica cómo la presencia de plásticos en el cuerpo puede dificultar los procesos biológicos necesarios para la reproducción, ofreciendo una nueva perspectiva sobre los riesgos ambientales que afectan la salud humana.

Conteo Regresivo: Los tóxicos en los plásticos amenazan la fertilidad y la salud humana
junio 8, 2026 0 comments
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Salud

Beneficios de la tuna contra el síndrome metabólico

by Editora de Salud abril 7, 2026
written by Editora de Salud

La tuna, conocida científicamente como Opuntia ficus-indica, podría tener un impacto significativo en el combate contra el síndrome metabólico. Según revisiones narrativas, el fruto de esta planta contiene fibra, betalaínas, polifenoles y carotenoides que ayudan a abordar diversas características de este síndrome.

Impacto en el metabolismo de la glucosa

Estudios sugieren que los compuestos bioactivos presentes en la tuna pueden influir en el metabolismo de la glucosa. Estos efectos se manifiestan a través de la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción de la resistencia a la insulina y la modulación de la composición de la microbiota intestinal. Estas vías biológicas muestran un potencial considerable para la reducción de la hiperglucemia, la cual es un aspecto fundamental de los síndromes metabólicos.

Propiedades antioxidantes y aplicaciones terapéuticas

Además de su efecto sobre la glucosa, los extractos de Opuntia demuestran capacidades antioxidantes y antiinflamatorias que pueden contribuir a mejorar la salud en diversas condiciones. Debido a estas propiedades, se explora su potencial para mitigar diversas enfermedades crónicas, tales como:

  • Enfermedades cardiovasculares (CVD).
  • Diabetes y obesidad.
  • Enfermedades renales y neuronales.
  • Cáncer.

A pesar de la evidencia colectiva que posiciona a la tuna como un recurso natural valioso para enfrentar desafíos de salud global, los expertos señalan que aún son necesarias más investigaciones y estudios clínicos para desbloquear y validar plenamente el potencial de la Opuntia en la prevención y el tratamiento de enfermedades crónicas.

abril 7, 2026 0 comments
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Salud

Arándanos: Beneficios para el intestino, cerebro y corazón

by Editora de Salud marzo 19, 2026
written by Editora de Salud

Las arándanas (blueberries) son ricas en antioxidantes, fibra y otros nutrientes beneficiosos. Su consumo regular puede favorecer la salud intestinal, cerebral y cardiovascular.

Efectos en el intestino

Las arándanas contienen fibra y compuestos vegetales que desempeñan un papel importante en la salud intestinal. Una taza de arándanas proporciona 3.6 gramos de fibra, lo que ayuda a favorecer el movimiento intestinal regular y la digestión.

También contienen polifenoles, compuestos naturales que alimentan a las bacterias beneficiosas del intestino. Los polifenoles no se descomponen completamente en el intestino delgado, por lo que llegan intactos al intestino grueso. Allí, ayudan a mantener un microbioma intestinal saludable y fortalecen la barrera intestinal.

Algunas investigaciones sugieren que las arándanas pueden ser especialmente útiles para aumentar las bacterias beneficiosas como Bifidobacteria.

También podrían ayudar a mejorar los síntomas digestivos. Un pequeño estudio de 2023 encontró que personas con trastornos digestivos como el síndrome del intestino irritable (SII) que consumieron arándanas liofilizadas equivalentes a aproximadamente 1.25 tazas de arándanas frescas diariamente durante seis semanas, fueron más propensas a reportar menos molestias abdominales que aquellas que recibieron un placebo. También reportaron un mayor bienestar general y calidad de vida.

Los beneficios potenciales para el intestino incluyen:

  • Ayuda a alimentar a las bacterias beneficiosas del intestino

  • Favorece el movimiento intestinal regular

  • Podría reducir la inflamación intestinal

  • Puede ayudar a fortalecer la barrera intestinal

Efectos en el cerebro

Si bien se necesita más investigación, agregar alimentos ricos en antioxidantes como las arándanas a tu dieta es una forma sencilla de apoyar la salud cerebral a largo plazo.

Las arándanas son ricas en polifenoles, especialmente antocianinas. Estos compuestos naturales ayudan a proteger las células cerebrales del estrés oxidativo y la inflamación.

Algunas investigaciones sugieren que el consumo regular de arándanas puede favorecer la memoria, el aprendizaje y la función cerebral en general. Podrían ayudar a mejorar la memoria y apoyar la salud cerebral, especialmente en adultos mayores. Sus antioxidantes también podrían favorecer la comunicación entre las células cerebrales.

Los beneficios potenciales para el cerebro incluyen:

  • Podría mejorar la memoria y el aprendizaje

  • Podría favorecer la concentración y la claridad mental

  • Podría ralentizar el deterioro cognitivo relacionado con la edad

Efectos en el corazón

La salud cardiovascular es otra área donde las arándanas destacan.

Algunos estudios han encontrado que el consumo regular de arándanas puede ayudar a mejorar la presión arterial y favorecer una función saludable de los vasos sanguíneos, ambos importantes para la salud del corazón. La presión arterial alta es uno de los principales factores de riesgo de un ataque cardíaco.

Las antocianinas, en particular, se han relacionado con una mejora de la función de los vasos sanguíneos y una reducción de la inflamación. La fibra y otros compuestos de las arándanas también pueden ayudar a mantener niveles saludables de colesterol.

En un estudio, un mayor consumo de arándanas se asoció con un riesgo 33% menor de ataque cardíaco en mujeres.

Los beneficios potenciales para el corazón incluyen:

  • Podría ayudar a reducir la presión arterial

  • Favorece niveles saludables de colesterol

  • Mejora la función de los vasos sanguíneos

  • Reduce la inflamación relacionada con enfermedades crónicas como las enfermedades cardíacas

Cómo agregar más arándanas a tu dieta

Incluir arándanas como parte de una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables puede ayudar a mantener una buena salud. Las variedades frescas y congeladas ofrecen beneficios nutricionales similares, lo que las hace fáciles de tener a mano durante todo el año.

Formas sencillas de disfrutar las arándanas incluyen:

  • Agrégalas a la avena, el yogur o los batidos

  • Agrégalas a las ensaladas para un toque de dulzura

  • Cómelas como refrigerio, ya sean frescas o congeladas, con proteínas o grasas saludables como yogur o nueces

  • Mézclalas en productos horneados como muffins o panqueques

Lee el artículo original en Health

marzo 19, 2026 0 comments
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Salud

Zinc y el corazón: escudo contra la inflamación cardíaca

by Editora de Salud marzo 2, 2026
written by Editora de Salud

Una nueva investigación sugiere que el zinc hace mucho más que apoyar la inmunidad, revelando intrincados interruptores moleculares que podrían influir en la forma en que el corazón responde a las lesiones inflamatorias.

En una reciente revisión publicada en la revista Metallomics, investigadores sintetizaron una amplia gama de literatura mecanicista y clínica que investiga el papel del zinc (Zn) en la modulación de la inflamación cardíaca. La revisión recopiló estudios sobre los efectos bioquímicos, terapéuticos e inmunológicos del Zn. Concluyó que la deficiencia de Zn es un factor de riesgo potencialmente significativo y modificable para las enfermedades cardíacas inflamatorias (ECI), como la miocarditis y la pericarditis, basándose en gran medida en evidencia mecanicista, observacional y preclínica en lugar de ensayos clínicos aleatorios definitivos.

Se descubrió que el Zn actúa principalmente como un cofactor antioxidante y una molécula de señalización, con evidencia que sugiere que podría ayudar a modular la señalización de citocinas inflamatorias y las vías de estrés oxidativo implicadas en el daño del tejido cardíaco. La revisión plantea que la suplementación con Zn representa una estrategia prometedora y accesible para fortalecer la resiliencia cardiovascular futura, al tiempo que enfatiza que gran parte de la evidencia de respaldo sigue siendo preclínica o mecanicista y que los ensayos clínicos aleatorios en pacientes con miocarditis o pericarditis son actualmente limitados.

El zinc (Zn) es un elemento traza esencial que se encuentra en el cuerpo humano en cantidades mínimas. A pesar de su limitada cantidad fisiológica (~2 g), el metal ahora se conoce como indispensable para la regulación inmunitaria, la cicatrización de heridas y la síntesis de ADN.

En los últimos años, se ha prestado atención clínica y de investigación continua a las afecciones cardíacas inflamatorias, en particular la miocarditis y la pericarditis. Estas afecciones se han asociado en algunos casos con la muerte súbita cardíaca en adultos jóvenes y atletas, y con frecuencia se han observado que son desencadenadas por infecciones virales (incluido el SARS-CoV-2) o respuestas autoinmunes.

Las investigaciones mecanicistas sugieren que estos resultados están impulsados por respuestas autoinmunes, que resultan en la liberación de concentraciones sustanciales de citocinas proinflamatorias que dañan el tejido que se suponía que debían proteger.

Las intervenciones actuales contra las afecciones cardíacas inflamatorias a menudo se centran en el manejo de los síntomas o la inmunosupresión generalizada. Desafortunadamente, estos tratamientos rara vez abordan los déficits nutricionales y bioquímicos subyacentes que pueden contribuir a las respuestas inflamatorias desreguladas, aunque la inflamación cardíaca es multifactorial y no se puede atribuir únicamente al estado del zinc.

La revisión sintetiza la literatura preclínica y clínica reciente sobre la deficiencia de Zn y su asociación con afecciones cardíacas inflamatorias adversas para determinar si la suplementación con Zn puede servir como una intervención accesible y segura contra estas afecciones cardiovasculares potencialmente letales. La revisión se centró principalmente en dilucidar el «Interruptor de Zinc Redox», un mecanismo biológico descubierto relativamente recientemente en el que el zinc se libera de las proteínas durante el estrés, actuando como una señal que modula posteriormente las vías inflamatorias clave (por ejemplo, el Factor Nuclear kappa B [NF-κB]).

Además, la revisión resumió la evidencia mecanicista, in vitro y de modelos animales que vinculan la homeostasis del Zn con la isquemia (restricción del flujo sanguíneo) y la lesión por reperfusión (restauración del flujo sanguíneo), y señaló que la evaluación directa de la pérdida de Zn cardíaco en humanos sigue siendo técnicamente desafiante y que las concentraciones de zinc plasmático circulante pueden no reflejar de manera confiable el estado de zinc cardíaco intracelular.

Finalmente, la revisión evaluó el potencial terapéutico presente y futuro del Zn centrándose en los ionóforos de Zn (moléculas que facilitan el transporte de Zn a las células) y examinando el impacto del Zn en la replicación viral, particularmente en estudios realizados durante la era de COVID-19.

La revisión atribuyó la función protectora del Zn a tres funciones biológicas distintas pero fisiológicamente interconectadas. Primero, se descubrió que el Zn actúa como un «freno» molecular sobre la inflamación al inhibir el NF-κB, un complejo proteico que se ha demostrado previamente que controla la transcripción del ADN y la supervivencia celular. La revisión encontró que, en condiciones fisiológicas «normales», el NF-κB está inactivo. Sin embargo, durante una infección, desencadena la liberación de citocinas inflamatorias, como la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α).

Específicamente, se demostró que el Zn induce y promueve la expresión de A20. A20 es un regulador proteico negativo que se encontró que detiene eficazmente la vía de señalización de NF-κB. Por ejemplo, en estudios que utilizaron líneas celulares HL-60, la suplementación con Zn mejoró significativamente la actividad de A20, amortiguando así la respuesta inflamatoria.

En segundo lugar, el Zn demostró una potente actividad antioxidante, lo que lo convierte en una intervención terapéutica ideal para el corazón, dada su alta susceptibilidad al estrés oxidativo de las especies reactivas de oxígeno (ROS). El zinc es un cofactor esencial conocido para la enzima superóxido dismutasa (Cu/Zn-SOD), que se ha encontrado que es una especie neutralizante eficaz en la inactivación de radicales superóxido tóxicos.

Además, la revisión cita una creciente cantidad de datos que muestran que el Zn inhibe tanto la NADPH oxidasa, una enzima implicada en la generación de ROS, como aumenta la síntesis de glutatión, un potente antioxidante.

Finalmente, la revisión destaca la investigación preclínica (modelos animales de isquemia cardíaca), que encontró que el estrés oxidativo provoca que las proteínas liberen su Zn unido, un proceso ahora denominado «Interruptor de Zinc Redox». Se observó que el zinc liberado funciona como un mensajero secundario, activando vías de señalización protectoras como PKC y MAPK para preservar el tejido cardíaco. Sin embargo, este mecanismo de seguridad falló en condiciones de deficiencia de zinc, donde estas proteínas de señalización se degradan, lo que lleva a la muerte celular y al remodelado cardíaco.

La revisión actual plantea que mantener niveles óptimos de zinc (a través de la dieta o la suplementación) puede ofrecer beneficios profilácticos o terapéuticos complementarios para la miocarditis y la pericarditis. Sin embargo, destaca que los biomarcadores de Zn basados en sangre actuales carecen de sensibilidad, a menudo no detectan deficiencias celulares marginales.

Los autores sugieren que las estrategias clínicas futuras pueden necesitar utilizar ionóforos de Zn, como la quercetina, para garantizar que el mineral penetre en el tejido cardíaco donde más se necesita. Concluye que la práctica médica puede necesitar reconsiderar el Zn no solo como un suplemento general de apoyo inmunológico, sino como un complemento potencialmente dirigido en estrategias destinadas a aumentar la resiliencia cardiovascular, en espera de una mayor validación traslacional y clínica, al tiempo que reconoce que tanto la deficiencia de zinc como la suplementación excesiva pueden alterar la homeostasis fisiológica y requieren una cuidadosa consideración clínica.

marzo 2, 2026 0 comments
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Tecnología

Centenarios: Revelados secretos del envejecimiento saludable

by Editor de Tecnologia febrero 24, 2026
written by Editor de Tecnologia

En Suiza, el 0,02% de la población supera los 100 años. ¿Podrían existir características biológicas asociadas a esta excepcional longevidad? Como parte del estudio «SWISS100», el primer proyecto de investigación suizo a gran escala dedicado a los centenarios, un equipo de las Universidades de Ginebra (UNIGE) y Lausana (UNIL) comparó los perfiles sanguíneos de centenarios con los de octogenarios y, posteriormente, con los de individuos de entre 30 y 60 años. El análisis de 37 proteínas reveló que los centenarios presentan perfiles sorprendentemente similares a los de los individuos más jóvenes, especialmente en lo que respecta a unos niveles notablemente bajos de marcadores de estrés oxidativo. Entre las demás proteínas identificadas, al menos tres están involucradas en la regulación de la matriz extracelular (el «cemento» de nuestro cuerpo), mientras que otras podrían desempeñar un papel protector contra el desarrollo de tumores o estar implicadas en el metabolismo de los lípidos y la glucosa. Estos hallazgos se han publicado en la revista Aging Cell.

Liderado por Daniela Jopp, profesora de UNIL, «SWISS100» combina cuatro líneas de investigación –sociología, psicología, medicina y biología– para desentrañar los secretos de la longevidad. El componente biológico, dirigido por Karl-Heinz Krause, profesor emérito de la Facultad de Medicina de la UNIGE, se centró específicamente en las características moleculares de los centenarios suizos. Su equipo comparó tres grupos: 39 centenarios (de entre 100 y 105 años, de los cuales el 85% eran mujeres), 59 octogenarios y 40 voluntarios mucho más jóvenes (de entre 30 y 60 años). «Los octogenarios permiten un análisis más detallado de cómo evolucionan ciertos marcadores sanguíneos a lo largo de la vida y ayudan a distinguir el envejecimiento normal del envejecimiento excepcional de los centenarios», explica el investigador.

Menos estrés oxidativo

Los científicos midieron 724 proteínas en el suero sanguíneo, incluyendo 358 marcadores inflamatorios y 366 marcadores cardiovasculares, dos áreas cruciales para la longevidad. «De estas 724 proteínas, 37 produjeron un resultado realmente notable», destaca Flavien Delhaes, investigador del Departamento de Fisiología y Metabolismo Celular de la Facultad de Medicina de la UNIGE y primer autor del estudio. «En nuestros centenarios, los perfiles de estas 37 proteínas son más cercanos a los del grupo más joven que a los de los octogenarios. Esto representa aproximadamente el 5% de las proteínas medidas, lo que sugiere que los centenarios no escapan por completo al envejecimiento, pero que ciertos mecanismos clave se ralentizan significativamente».

Los resultados más claros se refieren a cinco proteínas relacionadas con el estrés oxidativo, sospechoso de acelerar el envejecimiento. El estrés oxidativo, causado por los radicales libres, proviene principalmente de dos fuentes: la inflamación crónica, donde los glóbulos blancos producen radicales libres para defender el cuerpo, y las mitocondrias disfuncionales, que, como coches antiguos mal mantenidos, liberan estas moléculas cuya sobreproducción se vuelve perjudicial. «¿Producen los centenarios menos radicales libres, o tienen una defensa antioxidante más potente?», añade Karl-Heinz Krause. «La respuesta es muy clara: los centenarios tienen niveles significativamente más bajos de proteínas antioxidantes que la población geriátrica estándar. A primera vista, esto parece contraintuitivo, pero en realidad indica que, dado que los niveles de estrés oxidativo son significativamente más bajos en nuestros centenarios, tienen menos necesidad de producir proteínas antioxidantes para defenderse de él».

Menos trastornos metabólicos y menos inflamación

Entre otros hallazgos significativos, ciertas proteínas reguladoras de la matriz extracelular muestran niveles de expresión «jóvenes» en los centenarios, mientras que otras podrían desempeñar un papel en la defensa contra el cáncer. Varias proteínas implicadas en el metabolismo de las grasas aumentan bruscamente con la edad en la población geriátrica estándar, pero mucho menos en los centenarios. Lo mismo ocurre con la interleucina-1 alfa, una importante proteína inflamatoria, que también es más baja en este último grupo.

Además, la proteína DPP-4, que degrada el GLP-1 (una hormona que estimula la secreción de insulina y que es la base de nuevos fármacos contra la diabetes y la obesidad), se conserva bien en los centenarios. «Al degradar el GLP-1, la DPP-4 ayuda a mantener niveles relativamente bajos de insulina, lo que podría protegerlos contra la hiperinsulinemia y el síndrome metabólico», señala Flavien Delhaes. «Este es también un mecanismo contraintuitivo, que sugiere que los centenarios mantienen un buen equilibrio glucémico sin necesidad de producir grandes cantidades de insulina». Por lo tanto, la longevidad parece estar relacionada con una salud metabólica finamente regulada, donde el metabolismo se optimiza en lugar de intensificarse.

Priorizar un estilo de vida saludable

A largo plazo, estos hallazgos podrían allanar el camino para nuevas estrategias terapéuticas para combatir la fragilidad en la población anciana. «Por ahora, nuestro estudio destaca la importancia de un estilo de vida saludable, algo que todos podemos poner en práctica. Dado que el componente genético de la longevidad representa solo alrededor del 25%, el estilo de vida durante la edad adulta es una palanca poderosa: nutrición, actividad física y conexiones sociales. Por ejemplo, comer una fruta por la mañana puede reducir el estrés oxidativo en la sangre a lo largo del día. La actividad física ayuda a mantener la matriz extracelular en un estado más «joven». Y evitar el exceso de peso también ayuda a preservar un metabolismo saludable, similar al observado en los centenarios», concluyen los autores.

Fuente:

University of Geneva (UNIGE)

Referencia del artículo:

Delhaes, F., et al. (2026). Plasma Proteome Profiling of Centenarian Across Switzerland Reveals Key Youth‐Associated Proteins. Aging Cell. DOI: 10.1111/acel.70409. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/acel.70409

febrero 24, 2026 0 comments
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Salud

Apex1: Clave para la Reparación Ósea y la Prevención de Fracturas sin Consolidación

by Editora de Salud febrero 2, 2026
written by Editora de Salud

Las fracturas óseas suelen cicatrizar de manera eficiente, pero en algunos pacientes este proceso falla, dando lugar a una no unión. Un estudio reciente identifica a Apex1 como un impulsor de la reparación de fracturas regulado por el redox. Utilizando modelos de ratón genéticos, los investigadores demuestran que Apex1 controla la activación temprana de Bmp2 y, posteriormente, la maduración de los condrocitos, coordinando la formación del callo, la vascularización y la transición de cartílago a hueso. Estos hallazgos destacan la regulación del estrés oxidativo como una prometedora estrategia terapéutica para mejorar la curación ósea y reducir el riesgo de no unión de fracturas.

El hueso tiene una capacidad extraordinaria para curarse después de una lesión, restaurando su estructura y función mecánica sin dejar cicatriz. Sin embargo, en un número clínicamente significativo de pacientes, este proceso regenerativo falla, lo que resulta en una no unión de la fractura, una condición asociada con dolor crónico, discapacidad prolongada e intervenciones quirúrgicas repetidas. A pesar de los avances en las técnicas ortopédicas, las razones biológicas por las que algunas fracturas no cicatrizan siguen siendo poco conocidas. Una nueva investigación identifica ahora un mecanismo molecular clave que determina si la reparación ósea se inicia con éxito o se descarrila al principio del proceso.

La curación de una fractura comienza inmediatamente después de la lesión, cuando la interrupción del suministro sanguíneo crea un microambiente hipóxico en el sitio de la fractura. Este estado de bajo oxígeno promueve la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), que sirven como moléculas de señalización que activan los genes necesarios para la reparación de los tejidos. Si bien la señalización de ROS regulada estrechamente es esencial para la curación, el estrés oxidativo excesivo puede dañar las células y perjudicar la regeneración. En este estudio, los investigadores identifican la endonuclease apurínica/apirimidínica 1 (Apex1), una proteína sensible al redox, como un mediador central que traduce las señales de ROS impulsadas por la hipoxia en la activación transcripcional necesaria para la reparación ósea. Los hallazgos fueron publicados el 16 de enero de 2026, en el Volumen 14 de la revista Bone Research.

El estudio fue dirigido por la Dra. Emma Muiños-López, investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA), España. Su trabajo se centró en comprender cómo la biología redox integra las señales de estrés ambiental con los programas moleculares que guían la regeneración esquelética.

Para investigar el papel de Apex1, el equipo generó modelos de ratón modificados genéticamente en los que Apex1 se silenciaba selectivamente en las células progenitoras mesenquimales, las células precursoras tempranas que dan origen al cartílago y al hueso. Los investigadores analizaron tanto el desarrollo esquelético como la reparación de fracturas utilizando una combinación de técnicas de imagen, análisis histológico, perfilamiento de expresión génica y enfoques transcriptómicos. Esta estrategia integral les permitió seguir los efectos de la pérdida de Apex1 en múltiples etapas de la curación ósea, desde la inflamación temprana hasta la maduración posterior del cartílago y la formación ósea.

Los resultados revelaron que Apex1 desempeña un papel indispensable en dos fases distintas de la reparación de fracturas. Durante la fase inflamatoria inicial, Apex1 es necesario para la activación de Bmp2, un gen regulador maestro que inicia la curación al estimular la expansión perióstica y la formación del callo. Cuando Apex1 estaba ausente, la expresión de Bmp2 se redujo notablemente, la activación perióstica se atenuó y la curación temprana de la fractura se retrasó. Como consecuencia, el callo inicial que sirve como andamio biológico para la reparación era significativamente más pequeño. «Apex1 actúa como un interruptor molecular al comienzo de la curación, traduciendo las señales oxidativas en los programas genéticos que indican a las células que construyan hueso nuevo«, explica la Dra. Muiños-López.

También se descubrió que Apex1 era crítico durante la fase reparadora, cuando el cartílago debe madurar y ser reemplazado por hueso a través de la osificación endocondral. En ratones que carecían de Apex1, los condrocitos no progresaron más allá de un estado prehipertrófico y no expresaron marcadores clave como el colágeno tipo X y las metaloproteinasas de la matriz necesarias para la degradación del cartílago. Este defecto perjudicó la invasión vascular y la posterior formación ósea, lo que provocó espacios de fractura persistentes característicos de defectos de curación similares a la no unión.

Es importante destacar que los investigadores demostraron que estos defectos de curación podían revertirse. La restauración de la señalización de Bmp2, ya sea mediante la sobreexpresión genética o la administración localizada de Bmp-2 recombinante, rescató la formación del callo y mejoró la reparación de la fractura. Este hallazgo confirma que Apex1 funciona aguas arriba de Bmp2 e identifica la transcripción regulada por el redox como un punto de control decisivo en la regeneración ósea. «Al restaurar Bmp2, podemos esencialmente evitar la señal faltante de Apex1 y volver a encarrilar la curación, lo que abre interesantes posibilidades terapéuticas«, señala la Dra. Muiños-López.

Más allá de la reparación de fracturas, el estudio también proporciona una visión más amplia de la biología esquelética. Las anomalías transitorias de la placa de crecimiento observadas durante el desarrollo en ratones deficientes en Apex1 se parecían estrechamente a las displasias metafisarias humanas que se resuelven con la edad, lo que refuerza el papel de la proteína en la maduración de los condrocitos. En conjunto, estos hallazgos abordan un desafío de larga data en ortopedia: comprender por qué algunas fracturas no cicatrizan a pesar de una estabilización adecuada.

Al identificar a Apex1 como un regulador maestro del inicio y la progresión de la curación de fracturas, el estudio destaca las estrategias de modulación del redox como una vía potencial para mejorar la reparación ósea, particularmente en pacientes con alto riesgo de no unión, como los adultos mayores, los fumadores y las personas con diabetes.

Fuente:

Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA)

febrero 2, 2026 0 comments
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Salud

Contaminación del aire y ELA: Mayor riesgo y progresión más rápida

by Editora de Salud enero 20, 2026
written by Editora de Salud

La exposición prolongada a la contaminación del aire podría aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas graves, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), y parece acelerar la progresión de estas enfermedades, según un estudio realizado por investigadores del Karolinska Institutet en Suecia. La investigación fue publicada en la revista JAMA Neurology.

“Podemos observar una clara asociación, a pesar de que los niveles de contaminación del aire en Suecia son más bajos que en muchos otros países. Esto subraya la importancia de mejorar la calidad del aire”,

Jing Wu, investigadora del Instituto de Medicina Ambiental, Karolinska Institutet

Las enfermedades de las motoneuronas (EMN) son afecciones neurológicas graves en las que las células nerviosas que controlan el movimiento voluntario se deterioran y dejan de funcionar, lo que provoca atrofia muscular y parálisis. La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es el tipo más común, representando entre el 85 y el 90 por ciento de los casos.

Factores ambientales como posibles contribuyentes

Si bien las causas de estas enfermedades son en gran medida desconocidas, se ha sospechado durante mucho tiempo que los factores ambientales juegan un papel importante. El nuevo estudio demuestra que la contaminación del aire podría ser uno de estos factores.

La investigación incluyó a 1.463 participantes en Suecia con diagnóstico reciente de EMN, quienes fueron comparados con 1.768 hermanos y más de 7.000 individuos de la población general. Los investigadores analizaron los niveles de partículas (PM2.5, PM2.5-10, PM10) y dióxido de nitrógeno en las direcciones de residencia de los participantes hasta diez años antes de su diagnóstico. Los valores medios anuales de estos contaminantes estaban ligeramente por encima de las directrices de la OMS, mientras que los valores máximos eran mucho más bajos que en países con alta contaminación atmosférica.

Un riesgo hasta un 30 por ciento mayor

La exposición a largo plazo a la contaminación del aire, incluso a niveles relativamente bajos típicos de Suecia, se asoció con un riesgo entre un 20 y un 30 por ciento mayor de desarrollar EMN. Además, las personas que habían vivido en áreas con mayores niveles de contaminación del aire experimentaron un deterioro más rápido de las funciones motoras y pulmonares después del diagnóstico. También presentaron un mayor riesgo de muerte y una mayor probabilidad de necesitar tratamiento con ventilación mecánica invasiva.

“Nuestros resultados sugieren que la contaminación del aire podría no solo contribuir al inicio de la enfermedad, sino también afectar la rapidez con la que progresa”, afirma Caroline Ingre, profesora adjunta del Departamento de Neurociencia Clínica del Karolinska Institutet.

Al centrar sus análisis en pacientes con ELA, los investigadores encontraron un patrón prácticamente idéntico al observado en todo el grupo de pacientes con EMN.

Inflamación y estrés oxidativo

Los investigadores enfatizan que el estudio no puede demostrar los mecanismos subyacentes a esta asociación, pero investigaciones previas indican que la contaminación del aire puede provocar inflamación y estrés oxidativo en el sistema nervioso. Dado que se trata de un estudio observacional, no se puede establecer una relación causal.

El estudio se basó en datos de registros suecos y fue financiado por diversas instituciones, incluido el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., el Consejo de Investigación Sueco y el Karolinska Institutet.

Fuente:

Referencia del artículo:

Wu, J., et al. (2025). Long-Term Exposure to Air Pollution and Risk and Prognosis of Motor Neuron Disease. JAMA Neurology. doi: 10.1001/jamaneurol.2025.5379. https://jamanetwork.com/journals/jamaneurology/fullarticle/2843886

enero 20, 2026 0 comments
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Salud

Herida Crónica: Nueva Terapia sin Antibióticos para Infecciones Bacterianas

by Editora de Salud enero 17, 2026
written by Editora de Salud

Un equipo internacional de científicos, liderado por la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU) de Singapur, ha descubierto un nuevo enfoque que podría acelerar la curación de heridas crónicas infectadas por bacterias resistentes a los antibióticos.

A nivel mundial, las heridas crónicas representan un importante desafío para la salud, con una estimación de 18.6 millones de personas que desarrollan úlceras en el pie diabético cada año. Hasta una de cada tres personas con diabetes corre el riesgo de desarrollar una úlcera en el pie a lo largo de su vida.

Estas heridas son una de las principales causas de amputaciones de extremidades inferiores y, con frecuencia, se complican por infecciones persistentes que impiden la curación.

En Singapur, las heridas crónicas como las úlceras del pie diabético, las lesiones por presión y las úlceras venosas de la pierna son cada vez más comunes, con más de 16,000 casos anuales, especialmente entre los adultos mayores y las personas con diabetes.

Publicado en Science Advances, el estudio, realizado en colaboración con la Universidad de Ginebra, Suiza, muestra cómo una bacteria común, Enterococcus faecalis (E. faecalis), previene activamente la curación de heridas. El equipo también demostró cómo neutralizar este proceso biológico puede permitir que las células de la piel se recuperen y cierren las heridas.

E. faecalis es un patógeno oportunista que se encuentra con frecuencia en infecciones crónicas como las úlceras del pie diabético. Estas heridas son difíciles de tratar y, a menudo, no cicatrizan, lo que aumenta el riesgo de complicaciones y amputación.

La resistencia a los antibióticos también es una preocupación creciente en E. faecalis, ya que algunas cepas son resistentes a varios antibióticos de uso común, lo que dificulta el tratamiento de ciertas infecciones.

Si bien se sabe que estas infecciones retrasan la curación, el mecanismo biológico detrás de esta interrupción ha permanecido poco claro para los médicos y científicos.

El estudio está dirigido conjuntamente por el profesor asociado de la NTU, Guillaume Thibault, de la Escuela de Ciencias Biológicas, y la profesora Kimberly Kline de la Universidad de Ginebra, quien es profesora visitante en SCELSE – Centro de Singapur para las Ciencias de la Vida y la Ingeniería Ambiental, en la NTU.

El equipo descubrió que, a diferencia de otras bacterias, que producen toxinas cuando infectan las heridas, E. faecalis produce un subproducto metabólico llamado especies reactivas de oxígeno (ROS) que perjudica el proceso de curación de las células de la piel humana.

Mecanismo que interrumpe la curación de heridas

El primer autor del estudio, el investigador de la NTU, el Dr. Aaron Tan, descubrió que E. faecalis utiliza un proceso metabólico conocido como transporte de electrones extracelular (EET), que produce continuamente peróxido de hidrógeno, una especie reactiva de oxígeno altamente reactiva que puede dañar los tejidos vivos.

Cuando está presente en heridas infectadas, esta bacteria produce peróxido de hidrógeno, que daña las células de la piel humana a través del estrés oxidativo.

Los experimentos de laboratorio demostraron que el estrés oxidativo desencadena un mecanismo de defensa celular conocido como la «respuesta de proteína desplegada» en las células de la piel llamadas queratinocitos, que son responsables de la reparación de la piel.

Esta respuesta de proteína desplegada es normalmente utilizada por las células para hacer frente al daño al ralentizar la producción de proteínas y otras actividades vitales, para que puedan recuperarse.

Una vez activada, la respuesta al estrés paraliza eficazmente las células, impidiendo que se muevan para cerrar la herida, un proceso conocido como migración.

Cuando los investigadores utilizaron una cepa modificada genéticamente de E. faecalis que carecía de la vía EET, la bacteria produjo significativamente menos peróxido de hidrógeno y fue incapaz de bloquear la curación de heridas.

Esto confirmó que la vía metabólica era fundamental para la capacidad de la bacteria de interrumpir la reparación de la piel. El equipo luego probó si neutralizar el peróxido de hidrógeno podría revertir el daño.

Posible solución que evita la resistencia a los antibióticos

Al tratar las células de la piel afectadas con catalasa, una enzima antioxidante natural que descompone el peróxido de hidrógeno, los investigadores redujeron el estrés celular y, por lo tanto, restauraron la capacidad de las células para migrar y curar.

Esto ofrece otra solución para abordar las cepas de E. faecalis resistentes a los antibióticos en lugar de intentar matarlas o inhibirlas con antibióticos.

«Nuestros hallazgos muestran que el metabolismo de la bacteria en sí es el arma, lo cual fue un hallazgo sorprendente desconocido para los científicos», dijo el profesor asociado Thibault, quien también es el Decano Adjunto (Compromiso Internacional) de la Facultad de Ciencias.

«En lugar de centrarnos en matar la bacteria con antibióticos, lo cual es cada vez más difícil y conduce a una futura resistencia a los antibióticos, ahora podemos neutralizarla bloqueando los productos dañinos que genera y restaurando la curación de heridas. En lugar de atacar la fuente, neutralizamos la causa real de las heridas crónicas: las especies reactivas de oxígeno».

El estudio establece un vínculo directo entre el metabolismo bacteriano y la disfunción de las células huésped, ofreciendo una nueva estrategia terapéutica para las heridas crónicas.

Los investigadores sugieren que los apósitos para heridas infundidos con antioxidantes como la catalasa podrían ser un tratamiento eficaz en el futuro.

Debido a que los antioxidantes como la catalasa ya se utilizan ampliamente y se comprenden bien, los investigadores creen que esta estrategia podría acortar el camino desde la investigación de laboratorio hasta la aplicación clínica, en comparación con el desarrollo de un nuevo fármaco.

Dado que el estudio utilizó células de la piel humana para demostrar el mecanismo, los hallazgos son relevantes para la fisiología humana y podrían allanar el camino para nuevos tratamientos para pacientes con heridas que no cicatrizan.

El equipo tiene como objetivo avanzar hacia ensayos clínicos en humanos después de determinar la forma más eficaz de administrar antioxidantes a través de estudios en curso en modelos animales.

Fuente:

Universidad Tecnológica de Nanyang

Referencia del diario:

DOI: 10.1126/sciadv.aeb5297

enero 17, 2026 0 comments
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Tecnología

Arterias rígidas: Nuevo estudio sobre el envejecimiento vascular y un posible tratamiento

by Editor de Tecnologia diciembre 13, 2025
written by Editor de Tecnologia

Un nuevo estudio publicado en el volumen 17, número 11 de Aging-US el 14 de noviembre de 2025, titulado «Methylglyoxal-induced glycation stress promotes aortic stiffening: putative mechanistic roles of oxidative stress and cellular senescence» (El estrés por glicación inducido por metilglioxal promueve el endurecimiento aórtico: posibles funciones mecánicas del estrés oxidativo y la senescencia celular), arroja luz sobre un factor clave en el envejecimiento vascular.

La investigación, liderada por Parminder Singh del Buck Institute for Research on Aging y Ravinandan Venkatasubramanian de la University of Colorado Boulder, con contribuciones significativas de Pankaj Kapahi (Buck Institute for Research on Aging) y Zachary S. Clayton (University of Colorado Boulder y University of Colorado Anschutz Medical Campus), investigó cómo el metilglioxal (MGO), un subproducto tóxico que se acumula en los vasos sanguíneos con la edad o en casos de disfunción metabólica como la diabetes, contribuye al endurecimiento de las arterias. Los hallazgos son particularmente relevantes para comprender el riesgo cardiovascular relacionado con el envejecimiento y la diabetes.

El endurecimiento aórtico, que reduce la flexibilidad de la arteria más grande del cuerpo, es un predictor clave de enfermedades cardiovasculares en adultos mayores. El equipo de investigación utilizó ratones jóvenes y envejecidos para estudiar los efectos del MGO en la salud vascular. En ratones jóvenes, la exposición crónica a MGO aumentó la rigidez aórtica en un 21%. Sin embargo, este endurecimiento se previno por completo al ser tratados con Gly-Low, un suplemento que contiene compuestos naturales como la nicotinamida y el ácido alfa lipoico. Gly-Low también redujo la acumulación de MGO y sus subproductos dañinos, especialmente MGH-1, tanto en la sangre como en los tejidos.

«Aortic stiffness was assessed in vivo via pulse wave velocity (PWV) and ex vivo through elastic modulus.»

La investigación demostró que el daño causado por el MGO va más allá de los cambios estructurales. También provocó que las células endoteliales que recubren los vasos sanguíneos entraran en senescencia, un estado en el que las células dejan de dividirse y comienzan a liberar señales inflamatorias. Esto condujo a niveles más bajos de óxido nítrico, una molécula esencial para la relajación de los vasos sanguíneos. En células vasculares humanas cultivadas en laboratorio, Gly-Low revirtió estos cambios similares al envejecimiento y restauró la producción de óxido nítrico.

En ratones mayores, que naturalmente desarrollan arterias más rígidas, el tratamiento con Gly-Low durante cuatro meses redujo significativamente la rigidez y disminuyó los niveles de MGO y MGH-1. Esto sugiere que Gly-Low podría ayudar a ralentizar o incluso revertir el envejecimiento vascular al reducir el estrés por glicación.

El estudio también identificó la vía glyoxalase-1 como un mecanismo crítico. Esta es un sistema natural de desintoxicación que ayuda a eliminar moléculas dañinas como el MGO. Gly-Low pareció potenciar esta vía. Cuando la vía fue bloqueada químicamente, los efectos protectores de Gly-Low desaparecieron, confirmando su papel en el proceso.

En general, los hallazgos destacan el estrés por glicación como un factor modificable que contribuye al envejecimiento vascular. Los resultados sugieren que las terapias basadas en compuestos naturales, como Gly-Low, podrían ofrecer una estrategia potencial para proteger las arterias del daño relacionado con la edad y la diabetes.

Source:

Journal reference:

DOI: https://doi.org/10.18632/aging.206335

diciembre 13, 2025 0 comments
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