La renuncia de Lori Chavez-DeRemer como Ministra de Trabajo de los Estados Unidos se produjo el lunes 20 de abril de 2026, según confirmó la Casa Blanca, tras enfrentar una serie de denuncias por presunto abuso de poder, incluyendo acusaciones de mantener relaciones inapropiadas con subordinados y consumir alcohol durante el desempeño de sus funciones.
Chavez-DeRemer se convirtió en el tercer miembro del gabinete de la administración Trump en dejar su cargo en pocas semanas, siguiendo la destitución de la Secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem en marzo y el cese de la Fiscal General Pam Bondi al inicio de abril.
En su declaración publicada en redes sociales, la exfuncionaria expresó su orgullo por los avances logrados en la misión del presidente Trump para «tender un puente entre el mundo empresarial y la fuerza laboral», reiterando su compromiso con los trabajadores estadounidenses pese a su salida del gobierno.
El anuncio de su renuncia fue realizado por un portavoz de la Casa Blanca, no directamente por el presidente Trump mediante sus canales habituales de comunicación, según indicó el director de comunicaciones Steven Cheung a través de la plataforma X.
Chavez-DeRemer mencionó que dejaría el servicio público para ocupar un puesto en el sector privado.


