El Telescopio Espacial Hubble ha capturado un fenómeno asombroso en las profundidades del espacio: una protostrella gigante, 20 veces más grande que nuestro Sol, que está desencadenando una especie de “incendio” en una nube interestelar. Este proceso se produce a través de la emisión de chorros de gas a una velocidad impresionante de 3,5 millones de kilómetros por hora.
Este descubrimiento, realizado el lunes 19 de enero de 2026, no solo establece un nuevo récord de velocidad, sino que también representa el chorro más largo jamás registrado proveniente de una estrella joven, extendiéndose por 32 años luz, una distancia equivalente a 8-10 veces el ancho de nuestro sistema solar. La observación reafirma el papel crucial del Telescopio Hubble en la exploración de los misterios del universo y ofrece una nueva perspectiva sobre la formación e interacción de las estrellas masivas con su entorno.
Brillo de Neón en la Oscuridad Cósmica
Las imágenes más recientes capturadas por la cámara de campo amplio 3 del Hubble revelan dos objetos luminosos conocidos como objetos Herbig-Haro (HH), identificados como HH 80 y HH 81. Estos objetos brillan con colores contrastantes de verde neón y rosa, creando un espectáculo visual impresionante en el espacio.
La fuente de este resplandor es la protostrella IRAS 18162-2048, ubicada a unos 5.500 años luz de la Tierra. Esta estrella es la protostrella más masiva dentro de la nube molecular L291, y su luz ilumina HH 81 en la parte superior izquierda de la imagen y HH 80 en la parte inferior derecha.
¿Cómo un “Bebé” Estrella Crea el Caos?
Las protostrellas, como IRAS 18162-2048, crecen absorbiendo gas y polvo de su entorno. Sin embargo, este proceso no es ordenado. Debido al momento angular, la materia que cae no puede dirigirse directamente a la superficie de la estrella, sino que forma una nube giratoria llamada disco de acreción.
Un fuerte campo magnético dirige entonces el plasma de este disco hacia los polos de la estrella, acelerándolo y expulsándolo en forma de chorros de alta velocidad. Los objetos HH se crean cuando estos chorros de gas ionizado chocan con el gas previamente expulsado, generando ondas de choque que calientan el gas y lo hacen brillar intensamente.
La Importancia de Este Descubrimiento
Desde su primera observación por el Hubble en 1995, HH 80 y HH 81 han captado la atención de los astrónomos. Además de su tamaño masivo, este es el único chorro descubierto que proviene de una estrella joven de gran masa, a diferencia de los que normalmente se observan provenientes de estrellas de baja masa.
Según informes, este hallazgo demuestra que, a pesar de sus 36 años de operación, el Telescopio Hubble sigue siendo un instrumento vital para la astronomía. Su resolución y sensibilidad permiten a los científicos estudiar incluso los cambios estructurales más pequeños en estos extraordinarios objetos cósmicos, enriqueciendo nuestra comprensión de la evolución del universo.
