Jon Favreau, director de las primeras películas de Iron Man, confesó que inicialmente se opuso a la idea de que Tony Stark muriera en Avengers: Endgame. Según reveló en una reciente entrevista, llamó a los hermanos Russo para expresar su preocupación, temiendo que el fallecimiento del personaje impactara negativamente a los fans que habían crecido siguiendo al héroe.
Sin embargo, tras ver el resultado final, Favreau cambió de opinión. Admitió que la muerte de Iron Man fue manejada de manera excepcional por los directores y elogió las actuaciones de Gwyneth Paltrow y Robert Downey Jr., afirmando que le dio una profundidad emocional inesperada a la escena.
El cineasta reconoció públicamente que estaba equivocado al intentar evitar el destino del personaje, destacando que, aunque su intención venía de un lugar de protección hacia el legado de Stark, el desenlace resultó ser uno de los momentos más memorables del Universo Cinematográfico de Marvel.
