La producción global de petróleo registró en marzo el mayor desplome de su historia, según informó la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Esta caída drástica es consecuencia directa del conflicto bélico en Oriente Medio, iniciado el pasado 28 de febrero.
Impacto en la producción y exportaciones
De acuerdo con la AIE, la producción sufrió una caída de 10,1 millones de barriles diarios (mb/d) durante el mes de marzo. En términos acumulados, las pérdidas superaron los 360 millones de barriles (mb), cifra que se prevé aumente hasta los 440 mb en abril.

Uno de los factores determinantes ha sido el bloqueo casi total del estrecho de Ormuz por parte de Irán. A principios de abril, el flujo de crudo, gas natural y productos refinados a través de esta vía se redujo a 3,8 mb/d, una cifra significativamente menor a los más de 20 mb/d registrados en febrero, antes del estallido de las hostilidades.
A pesar de que naciones como Arabia Saudí, Irak y los Emiratos Árabes Unidos han habilitado rutas alternativas para exportar sus hidrocarburos al margen del estrecho de Ormuz, las pérdidas totales en las exportaciones superan los 13 mb/d. Para mitigar este déficit, se ha recurrido al uso de reservas, las cuales muestran una tendencia a la baja.
Previsiones de demanda y riesgos energéticos
El escenario actual ha provocado que el precio del petróleo se dispare, mientras que la AIE advierte que los costos elevados podrían hundir la demanda si el conflicto persiste.
En consecuencia, la agencia ha revisado fuertemente a la baja sus previsiones de demanda para este año, estimando ahora un promedio de 104,259 millones de barriles diarios (mb/d). Esta cifra representa una reducción de 730.000 barriles diarios (b/d) respecto a los cálculos realizados en marzo, durante los primeros días de la guerra.
Ante esta situación, se advierte que mayo podría convertirse en un mes crítico que obligue al mundo a racionar su suministro energético.
