BUENOS AIRES — El presidente argentino, Javier Milei, obtuvo una victoria crucial en el Congreso este viernes con la aprobación de una ambiciosa reforma laboral destinada a transformar radicalmente las relaciones laborales en el país sudamericano.
Con 42 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones, el Senado aprobó la iniciativa, respaldada por el gobierno, convirtiéndola en ley. La reforma busca modernizar las relaciones laborales, reducir los costos laborales y limitar el poder histórico de los sindicatos.
“¡Histórico! Tenemos una modernización laboral”, declaró Milei tras la aprobación de la reforma.
Poco antes de que comenzara el debate en la cámara alta argentina, se produjeron enfrentamientos entre la policía y manifestantes que participaban en una protesta organizada por sindicatos, grupos políticos de la oposición y organizaciones sociales de izquierda frente al edificio del Parlamento para oponerse a la reforma. Al menos tres personas fueron detenidas.
El proyecto de ley, que otorga a los empleadores una mayor flexibilidad en materia de contratación, despido, indemnizaciones y negociación colectiva, ha generado una fuerte oposición por parte de los críticos, quienes argumentan que revertiría las medidas que protegen a los trabajadores de los abusos y de las frecuentes crisis económicas que azotan a Argentina.
“Me indigna profundamente. Aprobar una ley es una cosa, pero implementarla es otra”, afirmó Ariel Somer, un trabajador ferroviario de 48 años que protestaba cerca del Congreso. “En Argentina, el progreso solo ocurre cuando los trabajadores se organizan. Encontraremos formas de resistir”.
Con el apoyo de los aliados del partido gobernante La Libertad Avanza, la aprobación de la iniciativa representa una importante victoria legislativa para Milei. Ahora podrá mostrar reformas económicas profundas durante su discurso del domingo en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.
La legislación ya había recibido un apoyo inicial del Senado la semana pasada, pero tuvo que regresar para una votación final antes de convertirse en ley. El gobierno se vio obligado a modificar una cláusula que reducía a la mitad los salarios de los trabajadores en licencia por enfermedad o lesión no relacionada con el trabajo, tras las protestas de los legisladores de la oposición.
El Senado este viernes podía haber aceptado la enmienda –lo que marcaría el paso final de la ley– o insistir en el texto original para restablecer el artículo. Se anticipaba ampliamente la primera opción.
El proceso legislativo ha estado marcado por la tensión entre el partido gobernante y la oposición. La fricción llegó a su punto álgido la semana pasada durante el debate del proyecto de ley en la cámara baja del Congreso, cuando la Confederación General del Trabajo –el sindicato más grande de Argentina– lanzó una huelga nacional de 24 horas, mientras que manifestantes de diversos grupos de izquierda se enfrentaron a la policía frente al Congreso.
Milei considera que los cambios en el código laboral de medio siglo de antigüedad de Argentina son cruciales para sus esfuerzos por atraer inversión extranjera, aumentar la productividad y estimular la creación de empleo en un país donde aproximadamente dos de cada cinco trabajadores están empleados en la economía informal.
Los sindicatos argumentan que la ley debilitará las protecciones laborales que han definido a Argentina desde el auge del peronismo, el movimiento político populista dominante del país, en la década de 1940.
Aproximadamente el 40% de los 13 millones de trabajadores registrados de Argentina pertenecen a sindicatos, según estimaciones sindicales, y muchos están estrechamente vinculados al peronismo.
