Dassault Aviation ve su aspiración de retornar al mercado sudamericano a través de Perú han sufrido un revés. Lima, bajo una creciente presión por parte de Estados Unidos, optó por adquirir los cazas F-16 Block 70 de Lockheed Martin, descartando tanto el avión francés Rafale como el Gripen, fabricado por el consorcio sueco Saab.
El anuncio fue realizado por el primer ministro peruano, Ernesto Alvarez Miranda, coincidiendo con la selección del Rafale por parte de la India para un importante contrato de adquisición de 114 aeronaves. La propuesta peruana, según la Agencia de Cooperación en Defensa y Seguridad (DSCA), tenía un valor estimado de 3.400 millones de dólares e incluía la venta de doce cazas F-16 Block 70, diez de ellos monoplazas y dos biplazas.
Esta decisión se produce a pesar de que, en septiembre pasado, la presidencia de Dina Boluarte había informado sobre la intención de adquirir 24 aviones Gripen E/F por un costo estimado de 3.500 millones de dólares.
El retorno de Estados Unidos a Sudamérica
La elección del Perú consolida el renovado interés político y militar de Estados Unidos en Sudamérica, una región que había visto una disminución de la influencia estadounidense en favor de China. Recientemente, Washington también aprobó la venta de materiales y servicios por 1.500 millones de dólares para la fase II de la nueva base naval militar de Callao, cuyo principal contratista sería el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense.
