Los primeros animales revolucionaron la historia de la vida. Su aparición marcó la transición de un mundo de células aisladas a organismos complejos. Sin embargo, a pesar de décadas de investigación, su identidad sigue siendo incierta. Dos hipótesis principales dominan el debate: la primera identifica a la esponja como el animal más antiguo, mientras que la segunda otorga ese honor al peine de medusa. Un estudio reciente pone de manifiesto la persistencia de esta controversia.
Los orígenes de los primeros animales dividen a la comunidad científica desde hace veinte años
Los primeros animales surgieron hace aproximadamente entre 600 y 800 millones de años, un período que coincide con la emergencia de la multicelularidad. En esta época, se desarrollaron linajes muy diversos, incluyendo a los poríferos (esponjas), los ctenóforos, conocidos como medusas peine, los placozoarios y los cnidarios. El árbol evolutivo de los animales se origina en un punto aún indeterminado entre estos grupos.
Durante más de un siglo, los biólogos situaron a la esponja en la base de este árbol, una elección que parecía lógica dada su aparente simplicidad. La esponja carece de neuronas, músculos y sistema digestivo. No obstante, en 2008, un estudio genómico propuso una alternativa, colocando a los ctenóforos en la posición inicial. Estos animales transparentes, a pesar de su simplicidad aparente, poseen nervios y músculos.
Desde este descubrimiento, las publicaciones científicas se han multiplicado, con argumentos que apoyan tanto a la esponja como a la medusa peine. Según un artículo publicado en Nature en enero de 2026, este debate dista mucho de resolverse. La divergencia en los resultados suele deberse a las metodologías empleadas, ya que cada conjunto de datos o modelo de análisis puede arrojar conclusiones diferentes.
El origen de los primeros animales pone a prueba las herramientas genéticas
Los primeros animales dejaron pocos fósiles identificables, lo que obliga a los investigadores a basarse en el ADN de las especies actuales. Sin embargo, reconstruir una evolución tan antigua es extremadamente difícil. Las señales genéticas tienen más de 600 millones de años, y estas huellas se han debilitado con el tiempo. Incluso un parámetro técnico puede alterar los resultados, al igual que la elección de las especies comparadas.
Para avanzar en la investigación, un equipo estadounidense desarrolló un método innovador. Según un artículo publicado por EurekAlert! en noviembre de 2025, los investigadores combinaron dos enfoques complementarios: recopilaron genes comunes a varias especies y conservaron aquellos que ofrecían resultados estables. Finalmente, sometieron los datos a una serie de pruebas estadísticas. Los resultados respaldan claramente la hipótesis de la esponja, con más del 60% de los análisis apuntando en esa dirección. Ninguno valida la hipótesis de la medusa peine. Los autores se muestran cautelosos, reconociendo que su estudio no cierra el debate, pero sí refuerza la idea de un origen simple para los animales.
Dos hipótesis opuestas redefinen los roles en la historia de la vida
El origen de los primeros animales no es solo un misterio biológico, sino que también influye en nuestra visión de la evolución. Si la esponja fue la primera, las estructuras complejas habrían aparecido más tarde. Si la medusa peine la precedió, estas estructuras ya existían en el origen, y algunos grupos las habrían perdido posteriormente.
Esta idea puede sorprender, pero la evolución no siempre sigue un esquema de progreso. También puede simplificar, y algunas funciones desaparecen si se vuelven inútiles. Este debate enfrenta dos perspectivas: los zoólogos defienden la esponja, símbolo de un origen simple, mientras que los genetistas apoyan la medusa peine, un símbolo de complejidad temprana.
Varios investigadores abogan por un enfoque colaborativo, que implique la combinación de disciplinas, la comparación de herramientas y el intercambio de datos. Este trabajo colectivo podría conducir a un consenso. Comprender los primeros animales es clave para comprender mejor nuestros orígenes. Este tema no se reduce a un duelo científico, sino que narra los inicios de la vida animal, una historia aún difusa que la ciencia está iluminando poco a poco.
