Mezclar la harina y la levadura en un recipiente grande, añadiendo posteriormente pimienta y nuez moscada. Batir los huevos junto con la leche y el aceite (o mantequilla derretida tibia).
La pasión por la cocina tradicional alsaciana ha llevado a Chloé Staebell, una talentosa chef de 34 años, a compartir sus secretos en un nuevo libro. Conocida por el éxito de sus bredeles – esos deliciosos y típicos galletas de la región – Chloé ha decidido autoeditar Bredele, Mes préférés, una recopilación de sus recetas más preciadas.
La idea surgió tras recibir el constante apoyo y elogios de sus seres queridos, quienes siempre han disfrutado de sus creaciones. El lanzamiento del libro llega justo a tiempo para la temporada navideña, convirtiéndose en el regalo perfecto para los amantes de la repostería y la cultura alsaciana. Aunque la decisión no fue fácil, Chloé finalmente se animó a compartir su experiencia culinaria con el mundo.
Más detalles sobre el mundo de los bredeles y la ópera del Rhin se pueden encontrar en este enlace.
A medida que se acerca el 25 de diciembre, a menudo es difícil encontrar ideas para comidas festivas ligeras. Entre la gestión de los regalos, los preparativos y el deseo de convivencia, es complicado encontrar un equilibrio entre el placer de comer, la originalidad y la sencillez en la cocina. Es un desafío habitual: proponer un menú festivo que deleite a todos los invitados sin pasar todo el día en la cocina… ni sentirse culpable por la línea desde el primer bocado.
No se trata de renunciar a la magia de la Navidad ni de sucumbir al rompecabezas de las diversas dietas. Afortunadamente, existen recetas que satisfacen a todo tipo de personas en la mesa: vegetarianos, amantes de la carne, intolerantes al gluten o a la lactosa… e incluso a aquellos que no quieren pasar horas cocinando. Desde clásicos revisitados hasta un pavo de Navidad fácil y tierno, pasando por un tronco delicioso, ligero y sin lactosa, la creatividad y la convivencia se invitan al menú.
Esta selección se centra en el placer: color en el plato, sabores que evocan la infancia y la magia de la Navidad, y sobre todo, cero estrés en la organización. Son recetas para disfrutar solo o para preparar en grupo y compartir buenos momentos alrededor de una mesa bien puesta. Porque una comida festiva nunca debe ser una fuente de estrés, sino una oportunidad para sorprender y deleitar con suavidad y ligereza. Y si queda un poco de espacio, no dude en disfrutar de una galleta vegana junto al árbol… ¡Dicen que trae buena suerte!
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