Un grupo de científicos ha desarrollado un método más seguro para combatir el virus que podría desencadenar la próxima pandemia, según reporta el medio Atlantico.
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IA y Salud: Avances, Riesgos y el Futuro de la Atención Médica en Europa
La inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías emergentes están transformando la salud, impulsando avances en el diagnóstico, el desarrollo de fármacos y aliviando la carga de trabajo de los profesionales sanitarios.
Varios países europeos ya están utilizando la IA en sus sistemas de salud. Finlandia, por ejemplo, la emplea para la formación de profesionales sanitarios, Estonia para el análisis de datos médicos y España para la detección de enfermedades.
Los expertos coinciden en que la IA nunca debe reemplazar a un profesional de la salud. “La IA ya es una realidad para millones de profesionales sanitarios y pacientes en toda la Región Europea”, declaró recientemente Hans Kluge, director regional de la OMS para Europa. Sin embargo, añadió que “sin estrategias claras, protección de datos, salvaguardias legales e inversiones en la cultura y las habilidades relacionadas con la IA, corremos el riesgo de exacerbar las desigualdades en lugar de reducirlas”.
Junto con los numerosos beneficios que la innovación tecnológica aporta a la atención sanitaria, también existen múltiples riesgos, como la protección de datos, el acceso a los servicios y la representación en los algoritmos.
La IA en todo el sistema sanitario
A nivel mundial, también se observa una escasez de personal sanitario, agravada por el envejecimiento de la población, lo que ejerce una gran presión sobre los sistemas de salud. Algunos países ya están colaborando con empresas especializadas en IA para aliviar esta presión y facilitar el acceso a la atención.
En enero de 2026, la Fundación Gates y OpenAI anunciaron una financiación de 50 millones de dólares (43,6 millones de euros), junto con tecnologías y apoyo técnico, para desarrollar las capacidades de la IA en salud en los países africanos. Comenzando por Ruanda, el objetivo es llegar a 1.000 centros de atención primaria para 2028.
En Europa, los médicos utilizan herramientas de IA para la toma de notas con el fin de reducir el tiempo dedicado a los informes y las tareas administrativas, lo que les permite dedicar más tiempo a sus pacientes.
También se está comenzando a desarrollar la IA para el diagnóstico, lo que podría acelerar el proceso y permitir un acceso más temprano a los tratamientos.
Atención a los riesgos
Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. Con el rápido auge de la IA, también aumentan las preocupaciones y las advertencias de los expertos. Investigaciones recientes han demostrado que los modelos de lenguaje pueden ser una herramienta potencialmente peligrosa para buscar asesoramiento médico, ya que no siempre evalúan correctamente el grado de urgencia.
Los expertos también han advertido sobre la sensibilidad de los datos biológicos y la necesidad de contar con marcos precisos que regulen la forma en que los modelos de IA pueden acceder a ellos.
En un informe reciente, la OMS advierte que las lagunas en la responsabilidad legal, las inversiones desiguales en el desarrollo de las habilidades de los profesionales sanitarios y los nuevos riesgos de exclusión demuestran la necesidad de mantener una vigilancia constante, cooperar y seguir aprendiendo.
La organización señala que solo el 8% de sus Estados miembros han adoptado una estrategia nacional específica para la IA en la salud, “un recordatorio urgente de que la ambición debe ir acompañada de acciones concretas”.
A medida que evoluciona la tecnología, la cuestión podría no ser qué puede hacer la IA en el ámbito de la salud, sino quién decide cómo se utiliza y para quién. ¿Qué ocurre cuando los algoritmos se entrenan con datos no representativos? ¿Quién tiene acceso a los datos utilizados por los modelos de IA? ¿Quién debe regular todo esto y cómo?
Los expertos que trabajan en la intersección de la inteligencia artificial y la salud debatirán estas cuestiones en el Cumbre de Salud de Euronews, el 17 de marzo en Bruselas.
Seis años después del inicio de la pandemia, predecir la evolución de una infección por Covid-19 sigue siendo un desafío. Un equipo de investigación de la Universidad Paris Cité y del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm) ha desarrollado una nueva herramienta capaz de anticipar la gravedad futura de la enfermedad en un paciente.
Denominado Corimuno-Score, este instrumento predictivo combina los resultados de un análisis de sangre con la edad del paciente. El objetivo es identificar a las personas con mayor riesgo de desarrollar una forma grave de Covid-19 para adaptar rápidamente su atención y anticipar la necesidad de una vigilancia o tratamiento intensificado.
Más allá del Covid-19, los investigadores creen que los marcadores identificados podrían ofrecer pistas para comprender y predecir la evolución hacia formas graves de otras enfermedades infecciosas, como la gripe.
Marcadores biológicos reveladores
Para desarrollar esta herramienta predictiva, el equipo de investigación identificó varios marcadores biológicos asociados a una mayor mortalidad a los tres meses en pacientes hospitalizados por neumonía relacionada con el Covid-19, incluso cuando ésta no parecía grave al momento de la admisión.
Se identificaron tres marcadores: un marcador antiinflamatorio y dos marcadores renales. Estos resultados permiten comprender mejor los mecanismos de la enfermedad. El estudio sugiere, en particular, que el riñón podría desempeñar un papel de órgano centinela hasta ahora subestimado en las neumonías relacionadas con el SARS-CoV-2.
Alexandra Richard / juma
Ciertos medicamentos, como los corticosteroides, pueden tener efectos adversos significativos en la salud mental. Sin embargo, estos impactos a menudo se pasan por alto o se subestiman. A diferencia de los efectos secundarios físicos, los cambios en el comportamiento o el estado de ánimo no siempre son fáciles de identificar como relacionados con un tratamiento.
En 2020, la vida de Léonard, de 30 años, cambió drásticamente tras un tratamiento con corticosteroides. “La cortisona me hizo muy impulsivo. Tuve muchos ataques de ira bastante espectaculares…”, relata en el podcast Dingue.
Recuerda episodios de pérdida de memoria y comportamientos extremos que lo “quemaron socialmente”. Estos cambios coincidieron con el diagnóstico de una rectocolitis hemorrágica y la administración de altas dosis de corticosteroides. Sin embargo, Léonard inicialmente no asoció su tratamiento con estas alteraciones.
Efectos secundarios más frecuentes de lo que se piensa
Séverine Crettol Wavre, farmacéutica especializada en psicofarmacología en la Unidad de farmacogenética y psicofarmacología clínica del CHUV, explica: “Las moléculas más comúnmente asociadas con efectos adversos psiquiátricos son los corticosteroides. Estos efectos son bastante frecuentes, afectando entre el 10 y el 30% de los pacientes que reciben estos corticosteroides”.
Un estudio del New England Journal of Medicine incluso muestra que, para dosis de 40 mg por día o más, más del 50% de los pacientes desarrollan trastornos psiquiátricos.
>> Ecouter l’épisode de Dingue :
El trastorno por consumo de alcohol, un factor agravante
Léonard ya tenía un trastorno por consumo de alcohol antes de su tratamiento. “El alcohol para mí es un lubricante social. Soy una persona bastante tímida, así que me permite ser parte del grupo”, explica.
Este trastorno preexistente probablemente aumentó su vulnerabilidad a los efectos secundarios de los corticosteroides. Paradójicamente, también impidió que Léonard identificara la verdadera causa de sus cambios de comportamiento, atribuyendo sus dificultades al alcohol en lugar del tratamiento.
Otros medicamentos a tener en cuenta
Los corticosteroides no son los únicos medicamentos que pueden afectar la salud mental. Séverine Crettol Wavre menciona, en particular, “los opioides que se utilizan para el dolor”. También menciona los betabloqueantes, algunos antidepresivos y los anticonceptivos hormonales. Estos últimos, según estudios daneses, aumentan el riesgo de depresión de 1,2 a 2 veces, especialmente en mujeres jóvenes de 15 a 19 años.
Además, muchos medicamentos modifican la arquitectura del sueño, lo que aumenta mecánicamente el riesgo de trastornos psíquicos.
El camino hacia la recuperación
Después de dos años de tratamiento, Léonard pudo suspender los corticosteroides. Fue solo en ese momento que se dio cuenta del impacto de estas moléculas en su comportamiento. Esta revelación lo impulsó a buscar ayuda: “Comencé una consulta en medicina de adicciones porque realmente me estaba poniendo en peligro”, explica.
Hoy en día, Léonard lleva más de seis meses sobrio. “Antes de mi enfermedad, estaba muy aislado, apenas salía, no veía a nadie. Y ahora he salido y he conocido gente, incluso a mi amor actual. Eso no habría sido posible sin todo este difícil camino”. Y añade, refiriéndose a los medicamentos: “Ahora, leo los prospectos”.
Adrien Zerbini
El proyecto de ley de finanzas de 2026 contemplaba la asignación de 32.000 millones de euros a la misión de “Investigación y Educación Superior” (+1,8% en comparación con 2025), de los cuales 8.200 millones de euros se destinarían a la investigación (+0,54%).
Este presupuesto previsto representaba un verdadero revés para el funcionamiento y las inversiones de los organismos de investigación y las universidades, ya de por sí con recursos limitados. En una carta enviada a los parlamentarios, el Primer Ministro precisó que, en la nueva versión de la Ley de Finanzas que se someterá al artículo 49.3: “las universidades y los organismos de investigación verán reforzados sus recursos para cumplir con los compromisos de la Ley de Programación de la Investigación (LPR), lo que representa un aumento de 320 millones de euros en el presupuesto”. Este aumento presupuestario es bienvenido, pero oculta una preocupante realidad contable.
La LPR, aprobada en diciembre de 2020, se presentó como un ambicioso plan de inversión y reforma para la investigación francesa, destinado a reducir la brecha en “Investigación y Desarrollo” (I+D) de Francia. Se preveía que la trayectoria de inversiones adicionales inyectadas cada año en el presupuesto de investigación fuera de 25.000 millones de euros adicionales en diez años. Sin embargo, las sucesivas leyes de finanzas solo han recortado los recursos asignados a la investigación.
Un Desfase Duradero
Bajo la apariencia de una recuperación de las finanzas públicas, estas renuncias dificultan el cumplimiento de nuestros compromisos y la urgencia de relanzar la I+D en Europa, tal como se recuerda en el informe Draghi. Aún más grave es que los organismos de investigación y las universidades tendrán que absorber el aumento de la tasa de cotización del empleador para las pensiones, que ha aumentado un 8% en dos años, alcanzando la cifra récord del 82% en 2026. El Estado transforma así una parte de los presupuestos destinados a la investigación y la innovación en fondos de compensación del pasado, en particular la deuda pública y el déficit de las pensiones, a través de la contribución de las universidades y los organismos de investigación al “Compte d’Affectation Spéciale (CAS)-Pensions” en un 16% de los créditos de investigación.
En el ámbito de la salud, una investigación sólida y financiada de forma sostenible es la base indispensable para mejorar la calidad de la atención y la resiliencia de nuestro país ante los desafíos de salud pública y las crisis sanitarias. En un contexto de feroz competencia entre Europa, Estados Unidos y China, la subinversión crónica en investigación supone un importante retroceso estratégico para Francia. A la erosión inmediata de la capacidad de innovación francesa y su liderazgo en biología y salud le seguirá una mayor presión sobre las cuentas de la Seguridad Social, obligada a arbitrar entre la importación costosa de innovaciones terapéuticas extranjeras y una stagnación, o incluso un deterioro, de la oferta de atención.
Por sus vacilaciones, el desorden parlamentario alimentado por los extremismos y los cálculos políticos, la representación nacional asume la responsabilidad de un desfase duradero. Dominar nuestro sistema de salud en diez años exige invertir hoy en investigación e innovación. No podemos pretender inventar la medicina del mañana sacrificando el futuro para saldar los balances de ayer.
(*) Director de Investigación Emérito en el Inserm, miembro de la Academia Nacional de Medicina.
Francia ha dado un paso importante en su lucha contra el cáncer con la reciente creación del Registro Nacional de Cánceres. Un decreto de finales de diciembre establece las modalidades de implementación de este registro, cuyo objetivo es centralizar datos epidemiológicos y de atención relacionados con la enfermedad.
Según la ley de junio pasado, el Instituto Nacional del Cáncer (Inca) será el encargado de pilotar este registro. La iniciativa busca recopilar información sobre todos los casos de cáncer en el país para mejorar la comprensión de la enfermedad, el seguimiento de los pacientes y la evaluación de las estrategias de prevención, detección temprana, tratamiento y seguimiento post-cáncer, siempre garantizando la seguridad y protección de los datos personales.
“La creación del Registro Nacional de Cánceres, que se inscribe plenamente en la estrategia decenal de lucha contra el cáncer, marca una etapa esencial para dotar a Francia de una herramienta estructurante, fiable y segura, al servicio del conocimiento, la prevención y la mejora de los itinerarios de atención oncológica”, explicó Didier Lepelletier, director general de la Salud, en la página web del Instituto.
El registro también permitirá generar y difundir indicadores fiables de incidencia y mortalidad, con análisis a nivel nacional, regional e infrarregional, fortaleciendo así las herramientas de vigilancia de la salud pública. Los datos se alojarán en un almacén soberano gestionado por el Inca y estarán disponibles para la investigación, la evaluación y la planificación de políticas públicas, respetando los procedimientos de autorización existentes.
“Disponer de estos datos nos permite objetivar mejor las realidades, medir las desigualdades sociales y territoriales, evaluar el impacto de las acciones de prevención y detección, y orientar la investigación y las políticas públicas”, precisaron el Dr. Norbert Ifrah, presidente del Inca, y Nicolas Scotté, director general del organismo. “También fortalece la capacidad de Francia para anticipar, innovar y mejorar continuamente la investigación y la calidad de la atención a los pacientes.”
El despliegue del registro se realizará de forma progresiva y en colaboración con los diferentes actores del sector, incluyendo investigadores, instituciones, profesionales de la salud y asociaciones de pacientes, en el marco de la estrategia decenal de lucha contra el cáncer 2021-2030. El Inca movilizará a los productores de datos y a todas las partes interesadas para llevar a cabo este importante proyecto.
La ketamina, tradicionalmente utilizada como anestésico, está emergiendo como una herramienta terapéutica prometedora en el tratamiento de la depresión resistente a otros tratamientos. Se cree que, al modificar la conciencia, este fármaco podría facilitar el acceso a áreas psíquicas poco exploradas, abriendo nuevas vías para la intervención en trastornos mentales.
La psiquiatra Catherine Duffour explora esta innovadora aproximación en su libro «Kétamine Conscience Thérapie – Les psychédéliques à la lumière de mes patients». La doctora Duffour compartió sus perspectivas en una entrevista con Arditë Shabani.
En otras noticias, las cosechas de patata suiza se han visto afectadas por el mildiu debido al clima lluvioso de 2024. Para combatir esta enfermedad y reducir la dependencia de los fungicidas sintéticos, se propone sustituir las variedades de patata existentes por otras más resistentes. Sin embargo, Suiza carece de un programa propio de selección de patatas y depende de variedades extranjeras, lo que podría comprometer, en cierta medida, la seguridad alimentaria del país.
