El Departamento de Justicia de Estados Unidos desestimó los cargos contra el exatleta olímpico David Hearn y admitió que la renovación de 14 millones de dólares en la Reflecting Pool del Monumento a Lincoln fue apresurada y defectuosa, tras descubrir que los daños se debieron a errores de los contratistas.
El caso penal contra David Hearn, un exatleta olímpico de piragüismo, llegó a su fin después de que los fiscales federales presentaron una moción para desestimar los cargos en el Tribunal Superior de Washington D. C. La decisión representa un giro radical por parte de la administración del presidente Donald Trump, que inicialmente había atribuido los daños del emblemático estanque a actos vandálicos.
Una investigación defectuosa y el papel de David Hearn
El incidente que desató la causa ocurrió el pasado 19 de junio. Durante un recorrido en bicicleta de 102 kilómetros, Hearn se detuvo junto al estanque e introdujo la mano en el agua para examinar un revestimiento que se estaba desprendiendo, según declaró a The Associated Press. Un trabajador del Servicio de Parques Nacionales y agentes de la Guardia Nacional lo detuvieron en el lugar.

Las autoridades lo acusaron formalmente de un delito grave de destrucción de propiedad, alegando que había causado al menos 1.000 dólares en daños, un cargo que conllevaba una pena máxima de hasta 10 años de prisión. Sin embargo, documentos judiciales presentados por la fiscalía revelaron que nuevos informes del Departamento del Interior demostraron que el deterioro real respondía a una instalación apresurada por parte de una empresa contratista.
«Its dismissal today does not erase the abuse of government power in arresting and charging a patriotic American who did nothing wrong. The government’s approach was ready, fire, aim.»
Abogados de David Hearn, vía BBC News
Problemas millonarios en la Reflecting Pool
La controversia se enmarca en un proyecto impulsado por la Casa Blanca para adecuar el monumento de cara a las celebraciones por el 250° aniversario de la independencia del país. La obra, con un coste estimado en 14 millones de dólares según la cadena ABC News (o hasta 16 millones de dólares de acuerdo con los registros de la BBC), buscaba sellar grietas y pintar el fondo con un tono denominado azul bandera americana.

A pesar de la inversión, el estanque acumuló contratiempos casi de inmediato. Las aguas se tiñeron de verde brillante debido a proliferaciones masivas de algas, lo que obligó a los operarios a verter grandes volúmenes de blanqueador. Poco después, el revestimiento comenzó a desprenderse en grandes fragmentos, lo que motivó las acusaciones oficiales de sabotaje.
Nuevas pruebas y el archivo del caso judicial
La fiscal federal Jeanine Pirro indicó en un escrito judicial de 20 páginas que la fiscalía recibió información reciente que socavaba por completo el fundamento de la acusación. Una inspección visual detallada constató daños estructurales en zonas centrales del estanque donde un vándalo no habría podido actuar, sumado a testimonios que confirmaban que el vaso ya presentaba deficiencias previas a la intervención de Hearn.
Con la caída formal del proceso penal, la administración federal enfrenta cuestionamientos sobre la adjudicación directa de los contratos de remodelación, que se hicieron sin licitación pública bajo argumentos de urgencia temporal.
