Los casos de rotavirus están aumentando en los Estados Unidos, según alertó recientemente el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Este virus altamente contagioso, que provoca vómitos, diarrea y dolor abdominal, se ha detectado en niveles más altos que el año pasado en varias regiones del país, lo que ha generado preocupación entre los profesionales de la salud.
El CDC advierte que la disminución en las tasas de vacunación podría estar contribuyendo al aumento de los casos. El virus se propaga fácilmente mediante el contacto con superficies contaminadas y luego llevando las manos a la boca, lo que lo hace particularmente común entre bebés y niños pequeños.
La vacunación sigue siendo la forma más efectiva de prevenir la enfermedad. En los Estados Unidos, dos vacunas orales están disponibles para lactantes: RotaTeq® (RV5), que se administra en tres dosis a los 2, 4 y 6 meses de edad, y Rotarix® (RV1), que se da en dos dosis a los 2 y 4 meses. Ambas vacunas se aplican mediante gotas en la boca y pueden administrarse junto con otras vacunas infantiles durante la misma visita médica.
Según el CDC, la vacuna contra el rotavirus previene entre 40,000 y 50,000 hospitalizaciones cada año en el país. Los niños que no están vacunados suelen presentar síntomas más graves al contraer el virus por primera vez, mientras que los vacunados tienen menos probabilidades de enfermarse.
Las autoridades de salud insisten en que la primera dosis debe administrarse antes de que el bebé cumpla 15 semanas de vida, y que todas las dosis deben completarse antes de los 8 meses de edad. Mantener al día el esquema de vacunación es clave para proteger a los niños de esta enfermedad potencialmente seria, que puede llevar a deshidratación y requerir atención médica urgente.
