Miles de personas se manifestaron en San Francisco frente a la sede de OpenAI para condenar el reciente acuerdo alcanzado por la compañía con el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Durante la protesta, los asistentes utilizaron megáfonos y desplegaron pancartas con mensajes como “QuitGPT” y “Sam Altman is watching you”, dirigidas al director ejecutivo de la empresa. Rachel Zubrin, participante de la movilización, calificó el contrato con el Pentágono como “absolutamente imperdonable” y señaló que no queda más opción que movilizar a la ciudadanía para exigir responsabilidades.
El acuerdo con el Pentágono
OpenAI, la empresa responsable del chatbot ChatGPT, anunció que ha firmado un contrato con el Departamento de Defensa para implementar su tecnología de inteligencia artificial en los sistemas clasificados del Pentágono.

A través de un comunicado, la compañía justificó esta decisión argumentando que el ejército de Estados Unidos requiere modelos de IA robustos para hacer frente a las crecientes amenazas de adversarios que ya están integrando estas tecnologías en sus propios sistemas. Asimismo, OpenAI afirmó que un futuro favorable dependerá de una “colaboración real y profunda” entre el gobierno y los laboratorios de inteligencia artificial.
El contraste con Anthropic
Este acuerdo se produce poco después de que Anthropic, la empresa de IA que anteriormente trabajaba con el Departamento de Defensa, rechazara una oferta para modificar su contrato que permitía ampliar los usos de su tecnología en el Pentágono.
Dario Amodei, CEO de Anthropic, explicó que dichos cambios podrían haber facilitado el uso de sus sistemas de IA para fines como la vigilancia doméstica masiva o el desarrollo de armas totalmente autónomas. Amodei señaló que no podían acceder a tal solicitud por razones de conciencia, advirtiendo que, en ciertos casos, la IA puede socavar los valores democráticos en lugar de defenderlos, además de existir usos que superan la capacidad actual de la tecnología para operar de manera segura y fiable.


