Un hombre que luchó en el ejército ruso en Ucrania asesinó a una mujer a la que había tomado como rehén en Irkutsk, Siberia, según anunció el jueves el refugio donde vivía la víctima. Este caso ilustra las dificultades que a veces enfrentan los exsoldados al reintegrarse a la sociedad.
La compañera del presunto asesino se encontraba refugiada en el centro con su hijo de siete años, después de haber sido “golpeada y aterrorizada durante varios meses” por su marido, según declaró a la AFP Alexandre Sobolev, presidente de la organización Obereg, que gestiona este “centro de crisis” para mujeres en situación vulnerable en Irkutsk.
Según Sobolev, la mujer “llegó por primera vez con heridas atroces causadas con un cuchillo, mordeduras y hematomas”. “Explicamos al marido que estaba bajo nuestra protección y que no debía venir aquí”, añadió.
El martes, el excombatiente “secuestró a otra mujer, madre de dos hijos” que vivía en el mismo refugio, “la tomó como rehén”, exigiendo la presencia de su esposa y del fiscal militar, y luego la “estranguló”, según el responsable.
Al día siguiente, el Comité de Investigación regional anunció en su sitio web la detención del sospechoso, Roman Mitchourine, un “participante en la operación militar especial” en Ucrania, la denominación oficial de la ofensiva rusa.
En los últimos cuatro años, los medios de comunicación rusos han informado regularmente sobre crímenes y delitos cometidos por exsoldados que lucharon en Ucrania, mientras que las autoridades militares han reclutado a miles de voluntarios en las prisiones a cambio de su liberación, incluidos individuos condenados por delitos graves.
