Ennio Morricone, un nombre sinónimo de bandas sonoras inolvidables como las de “El bueno, el feo y el malo” o “Por un puñado de dólares”, demostró ser mucho más que un compositor de música para el cine. El artista italiano también incursionó en la música clásica, y su única ópera acaba de ver la luz después de una espera de tres décadas, estrenándose en Nápoles.
Aunque es conocido por sus icónicas melodías del spaghetti western, la obra de Morricone esconde un universo musical aún por explorar, que va más allá de sus composiciones más famosas.
