La décima temporada de Grand Designs NZ comienza con un proyecto sin precedentes que marca un hito en la historia del programa. El presentador Tom Webster ha revelado la restauración del Castillo Earnscleugh, una obra que representa la mayor inversión económica jamás vista en la serie, superando los 11 millones de dólares.
Ubicado en Central Otago, justo a las afueras de Clyde y rodeado de rutas ciclistas y huertos de manzanas, este imponente edificio fue el centro de un proyecto de cuatro años liderado por Marco Creemers, Ryan Sanders y sus amigos, quienes buscaron devolverle el esplendor a la propiedad.
La historia del castillo se remonta a principios de la década de 1920. Fue iniciado por la familia Spain, quienes habían amasado una fortuna gracias a un imperio de carne de conejo enlatada. Sin embargo, la construcción nunca se completó totalmente; tras la caída del mercado de conejo después de la Primera Guerra Mundial y la llegada de la Gran Depresión, los fondos se agotaron. Esto dejó la estructura con las parapetas sin terminar y las columnas de concreto y ladrillos sin enlucir.
Con el paso del tiempo, la propiedad sufrió diversas modificaciones, incluyendo un periodo en el que la siguiente generación de la familia Spain dividió la casa en dos mediante un muro para que dos familias de hermanos pudieran coexistir en el lugar ignorándose mutuamente.
El camino hacia la restauración no estuvo exento de tensiones. Los propietarios mantuvieron disputas con el consultor de patrimonio del Consejo del Distrito de Central Otago, quien dictaminó que no era permisible llevar la construcción más allá de su etapa original de finalización.

