Londres – En el Foro de Inversión entre Arabia Saudita y Estados Unidos, celebrado en noviembre, Elon Musk presentó una visión del futuro en la que la inteligencia artificial (IA) y los robots humanoides realizarían casi todo el trabajo. Según sus declaraciones, el dinero podría volverse casi irrelevante, y los empleos serían “opcionales”, más parecidos a pasatiempos como la jardinería. Musk sugirió que las máquinas erradicarían la pobreza, ya que todos recibirían un “ingreso universal alto” del Estado.
Musk no es el único líder tecnológico con esta perspectiva. Demis Hassabis, de Google DeepMind, anticipa una era de “abundancia radical” en la que la IA proporcionará una productividad y prosperidad extraordinarias, con ganancias distribuidas de manera “justa”. Mustafa Suleyman, de Microsoft AI, aboga por una “provisión básica universal” que trataría el acceso a sistemas de IA y servicios digitales potentes casi como un derecho. Por su parte, Sam Altman, de OpenAI, ha propuesto un “Fondo de Equidad Estadounidense” que gravaría a las grandes empresas y a la propiedad privada en un 2.5% anual para pagar un dividendo anual a cada adulto estadounidense.
En esencia, los principales arquitectos de la IA reconocen abiertamente que están creando sistemas cuyo éxito en la generación de abundancia material también podría eliminar grandes sectores del mercado laboral. En su futuro proyectado, las “fuentes de riqueza cooperativa” fluirían tan abundantemente que las personas recibirían “según sus necesidades”, no según las horas trabajadas en una fábrica.
