La diabetes, que afecta a cerca de 4 millones de personas en Francia, puede comprometer la salud de los pies de los pacientes y provocar complicaciones graves. Cuando una persona padece diabetes, presenta un exceso de azúcar en la sangre, lo que puede dañar los nervios. Esto puede resultar en neuropatía, una afección que afecta a los nervios y genera pérdida de sensibilidad.
Normalmente, una pequeña herida en el pie desencadena una señal de dolor. Sin embargo, los pacientes diabéticos pueden no sentir la lesión. Su piel puede estar seca y agrietada, lo que facilita la entrada de infecciones.
Es importante recordar que esta enfermedad también afecta a las arterias, provocando problemas vasculares. Esto disminuye la oxigenación y dificulta la cicatrización.
Riesgo de amputación
Las personas con diabetes también son más propensas a tener un sistema inmunológico debilitado y a contraer infecciones más graves. Por ejemplo, si se tienen pies planos, la presión se concentra en una misma zona, lo que puede provocar la formación de callos. Estos callos pueden agrietarse y crear una pequeña herida, conocida como «mal perforant plantaire», que puede derivar en una infección ósea y, finalmente, en una amputación.
Este es un problema real en Francia. Según un informe de Santé Publique France publicado el martes 17 de febrero, las amputaciones han aumentado un 44% en las regiones de Ultramar, Bretaña y Hauts-de-France.
Esta dramática desigualdad territorial es, en primer lugar, una desigualdad social. Las personas con menos recursos suelen tener infecciones en los pies más graves. También refleja las disparidades en el acceso a la atención médica. Las personas con diabetes necesitan educación terapéutica y sistemas de salud adecuados, algo que no siempre se cumple en Francia y que, por lo tanto, debe mejorarse.
El «pie diabético» también tiene un impacto en la salud mental de las personas afectadas. Los pacientes a menudo experimentan una baja autoestima y una alteración de su imagen corporal. Se sienten indefensos, pierden autonomía y, en algunos casos, pueden caer en depresión.
Cómo cuidar sus pies
Si padece diabetes, existen varias soluciones para cuidar sus pies. En primer lugar, es fundamental mantener la enfermedad lo más equilibrada posible. En segundo lugar, es importante visitar al podólogo al menos una vez al año para que examine sus pies, trate las uñas encarnadas o los callos.
Es esencial inspeccionar sus pies a diario para detectar cualquier herida, enrojecimiento o callo debajo de los calcetines. Debe lavar sus pies con agua tibia y jabón suave, y asegurarse de secar bien los dedos después del lavado. Hidrate sus pies con crema, evitando la zona entre los dedos para prevenir la aparición de hongos. Corte sus uñas rectas, pero no demasiado cortas, y elija calzado que no apriete demasiado y calcetines sin costuras. En definitiva, el paciente diabético debe mantener una higiene impecable en sus pies.
