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sostenibilità
Venecia – Un cambio que se notará en las mesas de los restaurantes y en las habitaciones de los hoteles de toda Europa. A partir de agosto, entrará en vigor la prohibición de utilizar sobres de un solo uso para salsas, aceite, sal y vinagre, así como los envases monodosis de champú y productos de cuidado personal en los establecimientos de alojamiento. Este es el resultado concreto del Ppwr, el reglamento europeo sobre embalajes y residuos de embalaje, que entró en vigor el pasado mes de enero y que ahora está a punto de afectar a los hábitos cotidianos de consumidores y operadores del sector.
Con el fin del próximo verano, los restaurantes de la Unión Europea deberán decir adiós a los sobres clásicos, a menudo de plástico, utilizados para servir ketchup, mayonesa, aceite y sal. En su lugar, deberán adoptarse envases sostenibles, una solución que, por un lado, responde a los objetivos medioambientales fijados por Bruselas, pero que, por otro, plantea dudas entre los operadores, que a veces los consideran menos higiénicos y potencialmente causantes de desperdicio. La nueva normativa impone, por tanto, un cambio organizativo para los restauradores, que deberán replantearse las modalidades y los instrumentos del servicio en las mesas.
Las novedades no afectan solo a la restauración. El sector hotelero también deberá adaptarse, abandonando los envases de un solo uso de champú, acondicionador y productos de higiene personal. En su lugar, se darán prioridad a soluciones alternativas, como los dispensadores recargables. Una elección que la Comisión Europea defiende con firmeza, recordando el impacto del plástico en el medio ambiente y subrayando cómo una parte importante de estos residuos, que no se reciclan adecuadamente, acaba en los ecosistemas marinos y, por tanto, en la cadena alimentaria.
Junto a los objetivos medioambientales, sin embargo, surgen algunas críticas. La nueva situación conlleva costes de sustitución para restaurantes y hoteles y reabre el debate sobre las cuestiones higiénico-sanitarias. Un tema que ya surgió con fuerza durante la pandemia, cuando muchos establecimientos adoptaron precisamente los sobres monodosis para garantizar mayores niveles de higiene y seguridad. A partir de agosto, el reto será doble: reducir el impacto medioambiental de los plásticos de un solo uso sin bajar la guardia en la protección de la salud pública, asegurando que la dispensación en envases sostenibles cumpla con los estándares requeridos.
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