La región de Antofagasta, en Chile, ubicada en el Desierto de Atacama, es reconocida como uno de los principales centros de producción de cobre a nivel mundial, pero enfrenta un desafío crucial: la escasez de agua dulce.
Esta carencia afecta tanto a las comunidades locales como al crecimiento continuo de la industria minera. Ante esta situación, Antofagasta Minerals, un grupo minero de cobre chileno, identificó la necesidad de una solución hídrica sostenible para la expansión de su distrito minero Centinela, que preservara los recursos continentales sin recurrir a la desalinización.
Para abordar este desafío, Almar Water Solutions, una empresa global desarrolladora de infraestructura hídrica, y Transelec, un proveedor líder de sistemas de alto voltaje en Chile, formaron el consorcio Aguas Esperanza. Juntos, acordaron un sistema de transporte de agua de 1.500 millones de dólares estadounidenses para apoyar la expansión de Centinela.
Esta asociación incluyó la adquisición y operación de un oleoducto de agua de mar existente de 144 kilómetros y la construcción de un segundo oleoducto de la misma longitud. Esto permitirá la extracción adicional de 144.000 toneladas de cobre, 3.500 toneladas de molibdeno y 130.000 onzas de oro anualmente.
El proyecto se basa en un enfoque innovador: transportar más de 1.100 litros de agua de mar por segundo desde la costa del Pacífico hasta el sitio minero. Al utilizar agua de mar en lugar de los escasos recursos hídricos interiores, se protegen los acuíferos locales y se establece un nuevo estándar para la minería ambientalmente responsable. Esta iniciativa también impulsa el compromiso de Antofagasta de obtener el 90 por ciento del agua de su división minera de fuentes marinas, recicladas o reutilizadas para el año 2025, contribuyendo a asegurar el futuro de la región y promover un crecimiento sostenible.
