Un nuevo descubrimiento sobre la degradación de proteínas celulares mediante «colas moleculares» (molecular glues) podría permitir el desarrollo de terapias contra el cáncer que eliminen proteínas antes consideradas «no farmacologizables». Según News-Medical, este método utiliza la maquinaria de limpieza de la propia célula para destruir moléculas que promueven el crecimiento de tumores.
¿Cómo funcionan las «colas moleculares» contra el cáncer?
El proceso se basa en el sistema ubiquitina-proteasoma, la infraestructura que las células utilizan para reciclar proteínas dañadas o innecesarias. De acuerdo con News-Medical, las colas moleculares actúan como puentes químicos que fuerzan la unión entre una proteína objetivo, que impulsa la enfermedad, y una ligasa E3, una enzima encargada de marcar proteínas para su eliminación.

Una vez que la ligasa E3 marca la proteína cancerígena, el proteasoma —el centro de eliminación de residuos de la célula— la reconoce y la descompone. Este mecanismo transforma la función natural de la célula en una herramienta de ataque contra el tumor.
¿Por qué es relevante para las proteínas «no farmacologizables»?
La mayoría de los fármacos oncológicos tradicionales funcionan bloqueando la actividad de una proteína, lo que requiere que dicha proteína tenga un «bolsillo» o sitio de unión donde el medicamento pueda encajar. News-Medical señala que muchas proteínas vinculadas al cáncer carecen de estas estructuras, lo que las hace «no farmacologizables» o imposibles de atacar con inhibidores convencionales.
Las colas moleculares resuelven este problema porque no intentan bloquear la función de la proteína, sino que provocan su destrucción física. Al no depender de la estructura del sitio activo de la proteína, este enfoque permite eliminar objetivos que antes eran inaccesibles para la farmacología.
¿Qué diferencia este método de los tratamientos actuales?
Mientras que la terapia convencional se centra en la inhibición, este descubrimiento se enfoca en la degradación. Según el reporte de News-Medical, la eliminación completa de la proteína reduce la probabilidad de que el cáncer desarrolle resistencia, un problema común cuando los fármacos solo bloquean parcialmente una función celular.
Este avance desplaza la estrategia terapéutica desde la neutralización de la proteína hacia su remoción total del entorno celular, optimizando la capacidad de respuesta del organismo ante el crecimiento tumoral.
