Julia Roberts es una presencia querida y confiable en la pantalla grande, lo que ha contribuido a su gran estrellato. Sin embargo, existe un papel en la trayectoria de la talentosa actriz que inmediatamente provocó la antipatía del público, incluso reconociendo la propia película que el personaje no era precisamente ejemplar.
Se trata de Mi mejor amigo se casa (Álljon meg a nászmenet!), estrenada en 1997, donde Julianne, el personaje interpretado por Roberts, intenta sabotear la boda de su mejor amigo Michael (Dermot Mulroney) al darse cuenta de que, en realidad, está enamorada de él.
P.J. Hogan, el director de la película, recordó que el público en las proyecciones de prueba no simpatizó con el personaje:
Querían verla muerta. Simplemente no entendían sus motivaciones.
El director se enfrentó a un gran dilema: debía encontrar una manera de darle un final feliz al personaje –algo esencial para una comedia romántica– al mismo tiempo que perdonaba sus errores ante la audiencia. Finalmente, tuvo éxito, ya que la película fue un gran éxito de taquilla: recaudó 300 millones de dólares.
La estrella comentó que el final habría sido oscuro, y toda la película habría dado la impresión de «una obra de arte seria y áspera».
(vía FarOut)

