La idea de que la Tierra podría tener días de 25 horas ha vuelto a circular en las redes sociales, generando dudas sobre la estabilidad del tiempo astronómico. Sin embargo, expertos del Observatorio Nacional (ON) aclaran que el fenómeno ha sido tratado de forma exagerada.
Aunque la rotación de la Tierra está efectivamente desacelerándose desde su formación hace unos 4.500 millones de años, el proceso es extremadamente lento y no hay predicción de cuándo se añadiría una hora extra al día.
Según el investigador Fernando Roig del Observatorio Nacional, en los inicios de la historia del planeta, un día duraba entre 5 y 10 horas. Actualmente, el período de rotación completa es de aproximadamente 23 horas, 56 minutos y 4 segundos.
La principal causa de este frenado gradual es la interacción gravitacional con la Luna, conocida como fuerza de marea. Este fenómeno produce un intercambio de energía que reduce la velocidad de rotación terrestre mientras aumenta la distancia entre la Tierra y la Luna.
Además de esta tendencia a largo plazo, la rotación terrestre puede experimentar aceleraciones o desaceleraciones momentáneas debido a factores geofísicos y climáticos, como grandes terremotos, movimientos del núcleo terrestre, deshielo de glaciares, desplazamiento de masas de agua oceánica y variaciones en la circulación atmosférica.
El astrónomo del ON destacó que, aunque la información sobre un futuro día de 25 horas no está completamente equivocada, su difusión tiene un carácter sensacionalista, ya que no existe una fecha estimada para que esto ocurra — probablemente sucederá en cientos de millones de años.
Además, el ritmo de desaceleración es imperceptible, del orden de pocos milisegundos por siglo, por lo que ningún reloj se atrasará de golpe ni ningún calendario necesitará ser reescrito. Lo que se observa es un cambio medible solo tras décadas o siglos de mediciones precisas.


