Un estudio identifica dos terapias efectivas para el trastorno alimenticio más común en niños
Investigadores de la Universidad de Cambridge y el King’s College London confirmaron que la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia familiar basada en la escuela de Maudsley son las más eficaces para tratar el trastorno por atracón, el trastorno alimenticio más frecuente en la infancia y adolescencia. Según los hallazgos, publicados en la revista The Lancet Psychiatry, estos enfoques reducen los síntomas en un 60% en comparación con otros métodos tradicionales.

El trastorno por atracón afecta a alrededor del 2% de los jóvenes en el Reino Unido, según datos de la National Eating Disorders Collaboration (NEDC). Sin embargo, menos de la mitad de los casos recibe tratamiento adecuado. "Estos resultados son un avance significativo, ya que demuestran que intervenciones basadas en evidencia pueden marcar la diferencia en la vida de miles de niños", declaró la doctora Ulrike Schmidt, líder del estudio.
La terapia cognitivo-conductual (TCC) se centra en modificar patrones de pensamiento y comportamiento relacionados con la alimentación, mientras que el enfoque de Maudsley involucra a las familias en un tratamiento estructurado. Ambas estrategias mostraron mejoras sostenidas incluso un año después de su aplicación.
¿Por qué estos resultados son importantes?
El estudio destaca la necesidad de priorizar terapias con respaldo científico sobre métodos no probados. Según la Royal College of Psychiatrists, el retraso en el tratamiento puede agravar el trastorno y aumentar el riesgo de comorbilidades como depresión o ansiedad. "La detección temprana y el acceso a estas terapias podrían salvar vidas", advirtió la doctora Schmidt.
Los investigadores también subrayaron que los resultados podrían aplicarse a otros países con sistemas de salud similares. "La replicabilidad de estos métodos es clave para escalar soluciones globales", explicó el profesor James Middleton, coautor del estudio.

¿Qué sigue para los pacientes?
Las autoridades sanitarias del Reino Unido ya evaluarán incorporar estas terapias en los protocolos nacionales. Mientras tanto, expertos recomiendan a padres y cuidadores estar atentos a señales como comer en exceso en poco tiempo, sentir culpa después de comer o evitar situaciones sociales por miedo a la comida.
El estudio se basó en un ensayo clínico con 240 participantes de 11 a 18 años, todos diagnosticados con trastorno por atracón. Los resultados, obtenidos tras seis meses de seguimiento, fueron validados por un panel independiente de la National Institute for Health and Care Excellence (NICE).
Nota: Este artículo se basa en información publicada por News-Medical y estudios revisados por pares en The Lancet Psychiatry.





