El centro de cría de guacamayos de Spix en Brasil ha sido multado con 1.8 millones de reales (aproximadamente 587,000 dólares) por el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) debido a la falta de implementación de protocolos de bioseguridad para contener la propagación de un virus.
En el marco de la “Operación Esperanza Azul”, la policía se incautó teléfonos celulares y computadoras en el centro de cría, según un comunicado oficial. La investigación podría derivar en cargos por la propagación de una enfermedad que amenaza la fauna silvestre y por obstrucción a las inspecciones ambientales.
El centro se había resistido a los esfuerzos por recapturar a los guacamayos de Spix que viven en libertad, una medida ordenada por un tribunal en octubre pasado.
Según declaraciones enviadas a la AFP, el centro de cría afirma que solo cinco de los 103 guacamayos bajo su cuidado han dado positivo al circovirus, una enfermedad que afecta el pico y las plumas de las especies de loros. El centro argumenta que los guacamayos de Spix, al ser tropicales, son más resistentes a este virus que otras especies de continentes diferentes, y no lo consideran una sentencia de muerte.
El centro negó acusaciones de condiciones insalubres y se mostró “completamente tranquilo” en relación con la investigación policial.
ICMBio reconoció haber utilizado las pruebas más rigurosas disponibles, pero admitió que la interpretación de los resultados “no es sencilla”.
La historia real de la conservación del guacamayo de Spix, popularizado por la película Rio, ha estado marcada por conflictos institucionales, preocupaciones sobre criadores sin escrúpulos y la venta a coleccionistas privados.
El centro de cría es socio de la Asociación Alemana para la Conservación de Loros Amenazados (ACTP), que, según ICMBio, posee el 75% de los guacamayos de Spix registrados en el mundo.
Brasil finalizó su asociación con ACTP en 2024 después de que la organización alemana vendiera 26 de las aves a un zoológico privado en India sin su consentimiento.
Brasil ha expresado repetidamente su preocupación en reuniones de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) sobre las lagunas legales que permiten la venta de guacamayos de Spix criados en cautiverio y fomentan la demanda de esta especie frágil.
