Las inundaciones en la provincia de Tucumán no son un fenómeno reciente, sino un problema histórico. Esta situación recurrente ha llevado a la búsqueda de soluciones a través de préstamos internacionales y la planificación de obras públicas.
Tucumán
Las principales tensiones observadas se relacionan con la presencia de invitados fuera de horario, la generación de ruidos, problemas de higiene y una falta de control en determinados contextos. Estas situaciones parecen ser las más problemáticas según las experiencias reportadas.
Las consultas de urgencias en hospitales pediátricos suelen aumentar durante las fiestas, principalmente por casos de gastroenteritis y quemaduras relacionadas con la pirotecnia, según la doctora Verónica Pérez Ordóñez, jefa del Servicio de Emergencias del Hospital del Niño Jesús. La especialista enfatizó que muchas de estas situaciones son prevenibles con medidas sencillas, como protegerse del calor, conservar adecuadamente los alimentos y, sobre todo, supervisar a los niños para evitar que jueguen con fuego.
En cuanto a la alimentación, la doctora Pérez Ordóñez destacó la importancia de mantener la cadena de frío y extremar las precauciones de higiene al preparar comidas. “Los alimentos no deben permanecer fuera del refrigerador por mucho tiempo, y es crucial lavarse bien las manos e higienizar los productos antes de consumirlos para prevenir infecciones gastrointestinales”, explicó.
La doctora María Belén Bucetti, coordinadora clínica del Servicio de Emergencias del Hospital de Niños, subrayó que la prevención es fundamental, especialmente en los más pequeños. “La gastroenteritis se manifiesta con vómitos y diarrea, y los bebés y niños menores de dos años corren un mayor riesgo de deshidratación. Ante los primeros síntomas, es esencial acudir al centro de salud más cercano sin demora”, indicó.
Respecto al uso de pirotecnia, ambas doctoras coincidieron en la necesidad de promover el mensaje de ‘más empatía, menos ruido’, impulsado por el Ministerio de Salud Pública. La doctora Bucetti añadió: “No solo se trata de evitar quemaduras, sino también de proteger a niños con trastornos del espectro autista, personas con sensibilidad auditiva y a los animales, ya que la pirotecnia puede provocar ansiedad y situaciones de riesgo”.
El Hospital del Niño Jesús informó que su servicio de emergencias funcionará con total normalidad durante las fiestas, ofreciendo atención las 24 horas los días 24, 25, 31 de diciembre y 1 de enero, con un equipo completo de profesionales médicos, de enfermería y administrativos para garantizar la asistencia continua a la comunidad.
Un estudio colaborativo entre el Grupo de Recursos Naturales del INTA Famaillá, Tucumán, las empresas Geoagro, COU S.A. y el Grupo CREA Cañaverales ha demostrado que la aplicación estratégica de nitrógeno en los cultivos de caña de azúcar puede ser fundamental para optimizar tanto los rendimientos como los costos de producción. Los resultados preliminares de la investigación revelan un incremento en la producción de hasta el 36,8%.
La investigación se centró en adaptar las prácticas de cultivo a las variaciones ambientales y productivas dentro de cada parcela. El equipo del INTA Famaillá —Tucumán— evaluó la respuesta de la caña de azúcar a diferentes cantidades de fertilizantes en tres tipos distintos de ambientes productivos. Esta metodología no solo busca aumentar la productividad, sino también mejorar la eficiencia en el uso de los recursos y, en consecuencia, la rentabilidad de los productores.
Roberto Sopena, especialista del Grupo Recursos Naturales de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Famaillá, explicó que “este estudio de dos años ha confirmado que la fertilización con dosis variables es una herramienta eficaz para mejorar la productividad en áreas con diferentes niveles de fertilidad dentro de los cañaverales”.
Durante la primera campaña, la aplicación de cinco dosis diferentes de urea como fertilizante nitrogenado en ambientes de calidad media y alta, demostró que las dosis más elevadas incrementaron el rendimiento en un 10,2% en comparación con la dosis estándar utilizada por la empresa productora.
En contrapartida, las dosis más bajas solo redujeron la producción en un 3,5% respecto a la dosis estándar. Sin embargo, en el ambiente de baja calidad, el aumento de las dosis no produjo mejoras significativas, sugiriendo que factores como un pH elevado del suelo y problemas estructurales podrían estar limitando el desarrollo del cultivo.
Para la segunda campaña (2024-2025), se ajustaron las dosis –reduciéndolas a tres– basándose en los resultados previos, con el objetivo de optimizar el suministro de nitrógeno en cada ambiente, priorizando las zonas de mayor calidad ambiental.
Los resultados confirmaron las tendencias observadas en el primer año: en los ambientes de calidad media, las dosis más altas de urea incrementaron el rendimiento en un 23% en comparación con la dosis más baja. La respuesta fue aún más notable en los ambientes de alta calidad, donde la producción aumentó un 36,8% con las dosis superiores.
“No se trata simplemente de reducir la cantidad de fertilizante, sino de reasignarlo de manera más eficiente”, concluyó Sopena. “Los productores pueden maximizar sus ganancias aplicando mayores cantidades de fertilizante donde las plantas lo necesitan y lo aprovechan de manera óptima, y reduciendo las dosis en áreas con menor capacidad de respuesta”.
En este trabajo de investigación también participaron los especialistas del INTA Gustavo Martos, Héctor Sánchez y Leandro Bustos.

