La Ópera de Graz busca atraer al público con una iniciativa curiosa: un pie dorado colocado en un lugar visible. Según Ulrich Lenz, director de la Ópera, esta peculiar instalación no solo busca despertar la curiosidad de los transeúntes e invitarlos a descubrir la belleza del edificio, sino que también representa un paso más en el esfuerzo por abrir las puertas de la Ópera y convertirla en un espacio de encuentro para todos.
Lenz considera esta acción como “otro mosaico en nuestro esfuerzo por abrir la Ópera” y transformarla “en un lugar de encuentro para todos”, fomentando así una mayor conexión entre la institución y la comunidad.
