Un niño de 12 años, sin condiciones médicas preexistentes, falleció durante la semana del 18 al 24 de enero a causa de la influenza, según informó este martes el secretario de Salud, Víctor Ramos Otero.
El menor, que no había sido vacunado contra la influenza, es el tercer niño que muere durante esta temporada, elevando el total de fallecimientos relacionados con la enfermedad a 139 en lo que va del período. El niño residía en la zona metropolitana.
Además de este caso, las estadísticas de Salud reportan el fallecimiento de un bebé de entre 0 y 4 años y una joven de 21 años.
Ramos Otero enfatizó que, a diferencia del COVID-19, la influenza puede causar la muerte incluso en personas completamente sanas, y es imposible predecir quién desarrollará una enfermedad grave. Aunque la mayoría de las personas saludables se recuperan sin complicaciones, casos como el de este niño demuestran que la influenza puede ser fatal. Por ello, instó a todas las personas mayores de 6 meses a vacunarse.
El secretario de Salud reconoció que los adultos mayores son los que usualmente sucumben a complicaciones de la influenza, pero reiteró que el virus afectó severamente al menor.
“La demora en buscar atención médica puede tener consecuencias, pero en este caso, entiendo que los padres actuaron de manera responsable y no fue por falta de prontitud”, explicó.
Ramos Otero reiteró que la influenza siempre ha tenido el potencial de causar la muerte en personas sanas. La vacunación, aunque no previene el contagio, reduce la severidad de los síntomas y disminuye el riesgo de fallecimiento.
Puerto Rico se encuentra actualmente bajo una epidemia de influenza, declarada la semana pasada tras seis semanas consecutivas de casos que superaron el umbral epidémico.
La influenza es una enfermedad respiratoria contagiosa causada por los virus influenza A y B, responsable de brotes estacionales. Se propaga a través de gotitas respiratorias liberadas al toser, estornudar o hablar. Los síntomas comunes incluyen fiebre, tos, escalofríos, dolor de garganta y muscular, y fatiga. En niños, también puede causar náuseas y diarrea.
Como medidas preventivas, además de la vacunación, el Departamento de Salud recomienda el uso de mascarillas en lugares cerrados, como aviones o centros de salud, lavado frecuente de manos, desinfección de superficies, cubrirse al toser o estornudar y evitar el contacto cercano con personas enfermas.
