Un equipo de científicos del Instituto de Virología de Wuhan ha identificado que el fármaco chino VV116, originalmente desarrollado para tratar la COVID-19, podría ser una herramienta clave en la lucha contra el virus Nipah. Esta enfermedad es considerada una prioridad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido a su alta letalidad y su potencial para generar brotes graves.
Un antiviral prometedor en estudios preclínicos
Las investigaciones revelan que la administración oral de VV116 incrementó la tasa de supervivencia de hámsteres dorados infectados hasta un 66,7%. Adicionalmente, el medicamento demostró reducir la carga viral en órganos vitales como los pulmones, el bazo y el cerebro, que son los principales afectados por el virus Nipah durante la infección. El estudio subraya que el fármaco actúa en las áreas del cuerpo donde la enfermedad causa los daños más severos, incluyendo complicaciones neurológicas asociadas a la encefalitis.
Una opción preventiva para grupos de riesgo
Uno de los aspectos más destacados de este hallazgo es que VV116 se administra en forma de píldora, lo que facilita su uso en situaciones de emergencia sanitaria. Los científicos sugieren que podría utilizarse de manera preventiva en personas con mayor riesgo de exposición, como el personal sanitario y de laboratorio.
Entre las posibles aplicaciones del fármaco se encuentran:
- Prevención en trabajadores expuestos al virus Nipah.
- Reducción de la gravedad de los brotes activos.
- Respuesta inmediata ante futuros episodios de propagación.
Los investigadores afirman que se trata de una opción farmacológica de fácil acceso frente a una enfermedad que actualmente carece de tratamientos específicos.
La preocupación por el virus Nipah
El virus Nipah se transmite principalmente a través de murciélagos frugívoros, ya sea por el consumo de alimentos contaminados o por contacto directo con personas infectadas. Su tasa de mortalidad varía entre el 40% y el 75%. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza, tos, dolor de garganta y dificultad para respirar. En casos graves, la infección puede derivar en encefalitis, con manifestaciones neurológicas como confusión, convulsiones, alteraciones del estado de conciencia o coma, que pueden presentarse días o semanas después del inicio de la enfermedad.
