El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Estados Unidos ha prohibido a Israel continuar con los bombardeos en Líbano, expresando un tono inusualmente duro hacia el aliado estadounidense.
Trump declaró que la medida se tomó tras el anuncio de un alto al fuego de 10 días entre Israel y Líbano, el cual entró en vigor el 16 de abril a las 17:00 hora del Este de EE.UU. (21:00 GMT, medianoche hora local en Líbano).
Según el acuerdo, el alto al fuego tiene una duración de 10 días, con posibilidad de extensión mutua si las negociaciones muestran avances. Israel mantiene su derecho a tomar todas las medidas necesarias en legítima defensa contra ataques planificados, inminentes o en curso, mientras que Líbano debe tomar pasos significativos para evitar que Hezbollah y otros grupos armados no estatales realicen ataques contra objetivos israelíes.
Las partes involucradas reconocen que las fuerzas de seguridad libanesas tienen la responsabilidad exclusiva de la seguridad interna del país. Además, Israel y Líbano solicitaron que Estados Unidos continúe facilitando conversaciones directas con el objetivo de resolver todos los asuntos pendientes.
Trump instó a Hezbollah, el grupo respaldado por Irán en Líbano, a respetar el alto al fuego, expresando su esperanza de que «actúe bien y adecuadamente durante este importante período».
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán señaló que, en línea con el alto al fuego en Líbano, el Estrecho de Ormuz ha sido declarado completamente abierto, una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
El alto al fuego se describió como un «gesto de buena voluntad» por parte de Israel, destinado a permitir negociaciones de buena fe hacia un acuerdo permanente de seguridad y paz entre ambas naciones.


