Los aseguradores del país advierten que los eventos climáticos extremos están ocurriendo con una frecuencia alarmante, llegando a registrarse una tormenta cada ocho días, según indicó la aseguradora más grande del territorio. Este patrón ha provocado que las reclamaciones por daños climáticos se tripliquen en comparación con años anteriores, generando una presión significativa sobre el sistema de seguros.
La situación ha llevado a las compañías de seguros a aumentar las primas y a restringir la cobertura en ciertas áreas consideradas de alto riesgo, como respuesta directa al empeoramiento de los fenómenos meteorológicos. Ante este escenario, el principal asegurador del país ha llamado a una respuesta sistémica que involucre a autoridades, planificadores urbanos y otros actores clave para abordar la creciente vulnerabilidad frente al clima.
Analistas del sector describen el entorno actual como «volátil», señalando que los eventos climáticos severos están provocando un salto significativo en las reclamaciones de seguros. Esta volatilidad no solo afecta a los asegurados, sino que también está redefiniendo las estrategias de riesgo dentro de la industria.
En respuesta, varias aseguradoras están cambiando su enfoque hacia modelos basados en riesgos más precisos, dejando atrás las evaluaciones tradicionales para adoptar lo que denominan una visión «basada en riesgos». Este cambio busca mejorar la capacidad de predicción y permitir una suscripción más informada frente a un entorno donde los patrones climáticos ya no son predecibles.
Los medios locales han destacado que el aumento de las reclamaciones se debe en gran parte a que las tormentas están pasando de ser eventos esporádicos a una amenaza casi semanal, lo que exige una adaptación urgente tanto del sector asegurador como de las políticas públicas de prevención y resiliencia.
