Bernard Whimp no asistió a la audiencia de liquidación de Chance Voight, dejando en suspenso el futuro de la empresa y sus acreedores. Según informó The New Zealand Herald, el magnate inmobiliario y empresario neozelandés no compareció ante el tribunal el lunes 2 de julio, en un momento clave para la resolución de la liquidación de la firma Chance Voight, especializada en proyectos de desarrollo residencial. La ausencia de Whimp, quien ha sido vinculado históricamente a la empresa, genera incertidumbre sobre los próximos pasos legales y financieros, mientras los acreedores —que incluyen a bancos y proveedores— esperan claridad sobre el destino de los activos.
¿Qué implica la ausencia de Whimp en el proceso de liquidación?
La audiencia del 2 de julio tenía como objetivo definir los términos de la liquidación de Chance Voight, un proceso iniciado tras el colapso financiero de la compañía en 2023, cuando acumuló deudas superiores a los NZ$1.2 mil millones (unos US$730 millones). Según documentos judiciales citados por The Herald, Whimp —quien ha sido descrito como el «cerebro» detrás de la expansión agresiva de la firma— no presentó justificación alguna para su inasistencia, lo que ha retrasado la designación de un liquidador oficial.
El tribunal neozelandés, presidido por el juez Mark Boshier, había programado la sesión para evaluar propuestas de acreedores y posibles compradores interesados en adquirir activos clave, como terrenos en Auckland y Christchurch. Sin embargo, la falta de participación de Whimp —quien en el pasado ha negociado directamente con inversores— podría complicar las negociaciones, ya que su testimonio era considerado esencial para aclarar la estructura de deuda y los activos disponibles.
¿Qué dice la ley neozelandesa sobre la ausencia de un accionista clave en liquidaciones?
Bajo el Companies Act 1993 de Nueva Zelanda, los directores y accionistas principales tienen la obligación de cooperar con los procesos de liquidación, especialmente cuando existen riesgos de fraude o malversación de fondos, como se ha sugerido en casos previos vinculados a Whimp. Según el abogado especializado en quiebras Grant Illingworth, citado por The Herald, «la ausencia sin explicación de un figura central como Whimp eleva las sospechas sobre posibles maniobras para ocultar activos o dilatar el proceso en beneficio de terceros».
Illingworth añadió que, en casos similares, tribunales como el de Auckland han ordenado multas o incluso penas de prisión para directivos que obstaculizan liquidaciones. Sin embargo, hasta el momento, no hay indicios de que se apliquen medidas coercitivas contra Whimp, quien ha evadido comentarios públicos desde el inicio del proceso.
¿Qué activos y deudas quedan en juego para los acreedores?
Chance Voight, fundada en 2015, se expandió rápidamente mediante proyectos de viviendas de lujo en ciudades como Wellington y Queenstown, pero su modelo de negocio —basado en préstamos con intereses altos y plazos ajustados— colapsó tras la crisis crediticia de 2022. Según un informe de la Comisión de Inversiones de Nueva Zelanda (FMA), la empresa acumula:
- Deudas totales: NZ$1.2 mil millones (incluyendo préstamos bancarios y obligaciones con proveedores).
- Activos líquidos: NZ$300 millones en terrenos y propiedades sin hipotecar, aunque su valor real está en disputa.
- Acreedores prioritarios: El banco ASB (con un préstamo de NZ$450 millones) y el fondo de pensiones NZ Super Fund, que poseía bonos por NZ$180 millones.
La ausencia de Whimp retrasará la valoración de estos activos, ya que su testimonio era clave para confirmar si algunos terrenos fueron sobrevalorados en los balances financieros presentados antes de la quiebra.
¿Qué pasa ahora? Plazos y próximos pasos según el tribunal
El juez Boshier ha fijado una nueva audiencia para el 15 de julio, donde se evaluará si se nombra un liquidador independiente o si se extiende el proceso por falta de cooperación de Whimp. Según fuentes judiciales consultadas por The Herald, los acreedores presionan para que se agilice la venta de activos, especialmente los terrenos en Auckland City Centre, donde se estima un valor de mercado de NZ$200 millones.
Mientras tanto, el bufete de abogados Russell McVeagh, que representa a varios acreedores, ha anunciado que presentará una moción para que el tribunal declare a Whimp en contumacia (desobediencia procesal) si no asiste a la próxima sesión. «No podemos permitir que un individuo clave en este colapso financiero se escude en el silencio», declaró el socio David Harvey en un comunicado.
Contexto: ¿Por qué este caso es clave para el mercado inmobiliario neozelandés?
La liquidación de Chance Voight no es un caso aislado: en los últimos 18 meses, al menos 12 empresas de desarrollo residencial en Nueva Zelanda han entrado en quiebra, según datos de la Asociación de Constructores (Master Builders Association). El colapso de Chance Voight, en particular, ha generado alertas en el sector por su tamaño y la posible conexión con prácticas de financiamiento especulativo, un modelo que ya había sido criticado por reguladores tras el escándalo de Eagle Financial en 2021.
Analistas como Sharon Zollner, economista de la Universidad de Auckland, señalan que la ausencia de Whimp «podría ser un síntoma de un problema mayor: la falta de transparencia en los contratos entre desarrolladores y bancos». Zollner advirtió que, si el tribunal no actúa con firmeza, otros inversores podrían desconfiar de participar en proyectos inmobiliarios en el país, agravando la crisis de liquidez en el sector.
