La pequeña hendidura en las tarjetas de débito y crédito no es un mero elemento estético, sino una medida de inclusión financiera diseñada para facilitar la identificación de las tarjetas a personas con discapacidad visual. Esta adaptación, adoptada por diversas entidades bancarias, responde a la necesidad de garantizar que millones de usuarios puedan realizar sus transacciones con mayor autonomía y seguridad.
¿Cuál es el origen de las hendiduras laterales en las tarjetas?
La implementación de este cambio se intensificó cuando las instituciones financieras dejaron de incluir números en relieve en las tarjetas. Si bien esta decisión reforzó la seguridad y disminuyó los fraudes relacionados con la copia física de datos, surgió un inconveniente: las personas con baja visión ya no podían distinguir fácilmente entre una tarjeta de crédito, débito o prepago únicamente a través del tacto.
Ante esta situación, los reguladores y las entidades financieras promovieron alternativas que mantuvieran la seguridad sin comprometer la accesibilidad. En 2023, la Dirección General para el Acceso a Servicios Financieros de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores resaltó la importancia de la innovación para ampliar la inclusión en el sistema bancario.
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La Tarjeta Táctil: una solución de alcance global
Un avance significativo se produjo en 2021, cuando Mastercard presentó la Tarjeta Táctil, un diseño que incorpora muescas diferenciadas en los bordes de la tarjeta. Cada tipo de tarjeta cuenta con una forma específica para su identificación sin necesidad de vista:
- Redonda para tarjetas de débito.
- Trapezoidal para tarjetas de crédito.
- Triangular para tarjetas prepago.
Estas marcas táctiles permiten a las personas con discapacidad visual reconocer sus tarjetas de forma rápida y segura, ya sea en un cajero automático o en un punto de venta.
Es importante destacar que este diseño no interfiere con el funcionamiento del chip ni de la banda magnética, manteniendo la compatibilidad con los sistemas de pago tradicionales.
El contexto que justifica la necesidad de este cambio
La magnitud del problema es considerable. Según el Informe Mundial sobre la Visión de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente 2,200 millones de personas en todo el mundo viven con algún grado de deficiencia visual. Esto implica que uno de cada cuatro individuos podría enfrentar dificultades al utilizar productos financieros convencionales.
Sin estas marcas táctiles, muchas personas dependían de la asistencia de terceros para identificar su tarjeta, lo que aumentaba el riesgo de fraudes o abusos. Con las nuevas hendiduras, se fortalece la autonomía del usuario y se reduce la vulnerabilidad ante situaciones de riesgo.
Más allá de la tarjeta: otras iniciativas de inclusión
La transformación va más allá del diseño de las tarjetas. En 2022, Banorte presentó una herramienta que ayuda a las personas con discapacidad visual a localizar sucursales y cajeros automáticos mediante asistencia auditiva.
Ese mismo año, BBVA implementó una línea telefónica especializada, atendida por personal capacitado para brindar soporte en el uso de su aplicación móvil.
Un paso adelante en la inclusión financiera
La incorporación de elementos táctiles en las tarjetas bancarias demuestra que la innovación no siempre requiere tecnología compleja; a veces, una modificación física sencilla puede generar un impacto significativo.
Con estas acciones, los bancos buscan consolidar un sistema financiero más seguro, accesible y equitativo, donde todos los usuarios, independientemente de sus condiciones, puedan gestionar su dinero con independencia y confianza.
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