El arte corporal sigue cautivando, pero también genera preocupación. Recientemente, diversos medios han abordado la creciente popularidad del tatuaje y sus riesgos asociados, así como el auge del negocio del destatuaje y la importancia de la regulación en este ámbito.
Según reportes de Le Journal de Montréal, el atractivo por el tatuaje persiste, impulsando a muchas personas a expresarse a través de diseños permanentes en su piel. Sin embargo, esta práctica no está exenta de peligros, especialmente cuando se realiza en lugares no autorizados.
L’Est Républicain advierte sobre los riesgos de los tatuajes realizados en salones no declarados o incluso en domicilios particulares. Un testimonio impactante relata cómo el brazo de una persona duplicó su volumen tras un procedimiento de este tipo, evidenciando la falta de control y las posibles complicaciones.
La creciente demanda de eliminar tatuajes también ha dado lugar a un floreciente, aunque poco regulado, negocio del destatuaje. Le Nouvel Obs destaca las dolorosas experiencias de quienes se someten a este proceso, describiendo el intenso malestar después de cada sesión. L’Essentiel de l’Éco confirma que el destatuaje se ha convertido en un negocio lucrativo, pero con escasa supervisión.
Más allá de los riesgos, el mundo del tatuaje también se abre a nuevas expresiones artísticas. La République du Centre informa sobre un evento en Orléans donde el tatuaje se fusiona con el arte en un museo, buscando crear un espacio de intercambio y apreciación estética.
