El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un problema común en el desarrollo neurológico que, según diversos estudios, afecta entre el 12% y el 13% de los adolescentes en Estados Unidos. Este trastorno, caracterizado por patrones de inatención, hiperactividad e impulsividad, puede interferir significativamente en la vida diaria, generando dificultades en el ámbito familiar, laboral o escolar.
Además, las personas diagnosticadas con TDAH presentan un mayor riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias, aunque el tratamiento de ambas condiciones simultáneamente puede ser complejo. Investigadores de la Facultad de Medicina de Penn State han identificado recientemente una brecha en el tratamiento de adolescentes y adultos jóvenes que padecen tanto TDAH como un trastorno por consumo de sustancias.
Un estudio publicado en el Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry reveló que, a pesar de haber recibido un diagnóstico de TDAH, los jóvenes con un trastorno por consumo de sustancias tienen menos probabilidades de recibir estimulantes del sistema nervioso central (SNC), que son el tratamiento farmacológico de primera línea para los síntomas del TDAH.
No obstante, los pacientes que sí recibieron este tipo de medicación para el TDAH mostraron mejores resultados en su salud y una disminución de complicaciones graves, incluyendo menos visitas a urgencias, hospitalizaciones y pensamientos suicidas. El tratamiento del TDAH se asoció con una reducción de aproximadamente el 30% en el riesgo de muerte a lo largo de cinco años.
Según el equipo de investigación, hasta el 50% de las personas diagnosticadas con TDAH pueden desarrollar un trastorno por consumo de sustancias, y estos individuos experimentan peores resultados en comparación con aquellos que solo padecen una de estas condiciones. Tienen una mayor probabilidad de ser hospitalizados, de tener pensamientos suicidas y de presentar tasas más altas de intentos de suicidio.
